lunes, 11 de abril de 2011

Ojalá

Este fin de semana hemos hecho cosas increíbles. El viernes, nada más salir del cole, fuimos a ver a nuestro pediatra. A mí me tocaba la revisión de los cinco años y a Miguelito la de los dos años y medio. Según parece sigo siendo una niña bien grande y Miguel un niño bien chico. Como nos habíamos portado muy bien durante la revisión médica fuimos a una cafetería a la que también vino mi amiguita del colegio Lidia, pues no la encontramos en el trabajo de su madre, y dejó que viniese con nosotros. Lidia y yo tomamos un sándwich de mantequilla cada una y un batido de chocolate, mientras que Miguel se tomó un sándwich de mantequilla y un batido de fresa. Mis padres sólo tomaron café.

Una vez que devolvimos a Lidia con su madre, fuimos a ayudar a limpiar en la casa de mis abuelos Pepa y Felipe, mientras papá tuvo que ir a Benalmádena. Volvió y junto que mi tito David fuimos al parque que hay allí cerca, y también fuimos a la Biblioteca. ¡Cuántos libros! ¡Y cuánto silencio! ¡Me gusta la biblioteca, y creo que a Miguel también!

Volvimos al parque, y fuimos a pasear junto a la cascada de agua que hay allí, también pasamos por puentes sobre el agua, y se me ocurrió que podría pasar cerca del arroyo, agacharme y tomar agua con las manos para así poder refrescarme. Papá vió lo que yo estaba intentando al saltar el seto, me dijo que no lo hiciera pero no le hice caso, me distraje y se me cayó un zapato, ¡dentro del agua! ¡Vaya enfado que cogió papá! Ya nos tuvimos que ir porque tenía el zapato empapado.

El sábado mi padre fue al rastro y preguntó quién quería ir con él. Miguel se apuntó pero yo no. Estaba muy cansada del día anterior. Luego por la tarde ellos se quedaron en casa viendo el fútbol y mamá y yo fuimos a comprar cosas que hacen falta, especialmente ropa para mi hermano y para mí. ¡Qué divertido!

El domingo fuimos al parque que hay junto a casa, vinieron también Elena, Lidia y Juanfra. Todos juntos comimos en el bar que hay junto al parque, y luego, después de comer, papá y Juanfra se fueron al fútbol, a Málaga, mientras mamá, Lidia, Elena, Miguel y yo fuimos a nuestro primer día de playa. ¡Y es que hacía un calor! ¡Qué bien lo hemos pasado este fin de semana! Ojalá todos fueran así... o mejores.

viernes, 8 de abril de 2011

El glotón

Hoy os voy a contar una de las cosas sorprendentes que hace mi hermano Miguel. Resulta que lleva ya unos cuantos días que después de cenar se toma un biberón, la mayoría de las veces lo hace tumbado en su cama, y ya prácticamente dormido, aunque en cuanto nota que le están intentando dar el biberón saca las manos de debajo de la almohada, que es como le gusta estar y aparta las manos de quien intenta dárselo porque lo quiere coger él y tomárselo él "solito", que es lo que siempre dice "yo solito". Todo esto que os cuento es lo normal y a diario, lo extraño viene ahora, durantes las últimas tres o cuatro últimas noches se está despertando entre las tres y las cuatro de la madrugada pidiendo otro biberón, al principio mis padres pensaban que se podría haber quedado con hambre de la ceno, pero la cosa es que había cenado bastante. ¡Qué extraño verdad!

Así que a media noche obliga a mi madre la mayoría de las veces a levantarse y prepararle un biberón, mientras Miguel no para de gritar "¡el bibi, el bibi!" una y otra vez, porque no para hasta que lo tiene entre las manos. Después por la mañana al despertarse, aunque parezca mentira, se toma otro. ¡Será glotón! Vamos que lleva tres o cuatro noches seguidas que se toma tres biberones. ¡Un litro de leche!

De todo esto yo casi ni me entero porque cuando se toma el primero por la noche ya suelo estar dormida, y de el de la madrugada, a pesar de los gritos de Miguel, no me entero de nada, a veces, con suerte puedo enterarme algo del de la mañana, pero la mayoría de las veces tampoco lo hago.
Así que mientras yo duermo Miguel no hace otra cosa que tomar biberones.

Os ponemos una foto justo después de que Miguel se recuperara. ¡Qué alegría!

lunes, 4 de abril de 2011

Las cortinas

Pensaba contar que el fin de semana fue muy tranquilo, que fuimos todos juntos al rastrillo y que como tanto Miguel como yo nos portamos bien mis padres nos compraron allí una Barbie para mí y una excavadora amarilla para Miguelito. Ellos se trajeron tres libros.

También iba a contar que vi como mi padre comió caracoles. ¡Caracoles! ¡Está loco! También pensaba contar que Miguel y yo nos tomamos cada uno un Frigopie. ¡Qué rico! También podría contar que pasamos todo el domingo en casa, holgazaneando, tirados en el sofá, o en el suelo, o en la cama, o donde sea pero tirados.

Pero voy a tener que confesar que hoy, mientras mi hermano y yo jugábamos, sin querer tiramos las cortinas al suelo. ¡Otra vez! Papá pensaba ir a comprar al Mercadona después del trabajo, pero mamá lo llamó al trabajo para decirle que no se retrasase y que viniera directamente a casa. Gracias a Dios papá lo arregló, aunque le costó más que la otra vez.

Mamá se puso como una loca y gritó tanto cuando lo vió que se ha quedado un poco ronca. Miguel y yo estamos muy arrepentidos y hemos prometido no volverlo a hacer... espero.

viernes, 1 de abril de 2011

En casa

Miguel ya está muy recuperado pero yo sigo con la barriga un poco suelta. De vez en cuando me duele la barriga, que yo llamo fatiga, y de vez en cuando tengo fiebre. Por las mañanas del jueves y del viernes me he ido quedando en casa de los abuelos y no he ido al cole, y es que con mal cuerpo no se puede ir al cole, mientras Miguelito sí que ha ido a la guardería, porque ya vuelve a ser el de antes y despierta con muchísima energía.

Estos días de diarrea me han servido para pasar más tiempo en casa, jugando con mis muñecas, dibujando felicitaciones para mis padres y cosas así y también para tirarme en el sofá mientras veía
los dibujos.

jueves, 31 de marzo de 2011

Retrocediendo

Basta con que anunciemos un día en nuestro blog que estamos bien, y bastante recuperados para que en seguida, y sin venir a cuento, tanto mi hermano Miguel y yo cojamos un virus de esos que te dejan hecho polvo.

Anoche, para no ir muy lejos, mi hermano tenía diarrea y vómitos, y yo sufría también diarreas y aunque no llegué a tener vómitos sí que sentía fatiga.

Cuando mi padre volvió del trabajo, como no sabía nada de los tristes cambios en casa, trajo consigo una sorpresa, una gran bolsa de pan de gambas, que son una especie de patatas fritas, algo menos crujientes y más esponjosas y con sabor a gambas que se compran en los restaurantes chinos, y que tanto a mi hermano como a mí nos encantan. Miguel ni siquiera las probó, y yo sólo probé tres o cuatro, pero no quise más. No pasa nada, papá seguro que nos da otra sorpresa otro día.

martes, 29 de marzo de 2011

Mejorado o casi

Todo ha vuelto a la normalidad en casa últimamente. Mi hermano ha vuelto al ritmo de comida de antes, o casi. Los biberones se los toma muy pero que muy bien, la comida también pero algunas cosas como el ketchup, o cosas así, algo fuertes, dice que le pican. Yo también estoy comiendo bien.

El fin de semana pasado nos quedamos el sábado por la noche a dormir en casa de mi abuela Pepa y Felipe, porque mis padres se fueron junto con unos amigos (Lidia y Juanfra) a visitar la ciudad de Córdoba. Y es que ya les venía bien un descanso, aunque cuando los vi llegar parecía que estaban más cansados que cuando se fueron. En fin. Nos trajeron unas camisetas. Una de Bob Esponja para Miguelito y otra de una gitanilla para mí. También nos trajeron golosinas. ¡Qué ricas!

miércoles, 23 de marzo de 2011

Miguel está de vuelta

Hoy miércoles, por primera vez, nueve días después, mi hermano Miguel ha ido a la guardería. ¡Esto sí que es una buena noticia! Ya quería haber ido ayer pero mis padres no lo veían todavía con el ánimo necesario y decidieron esperar un día más. Se ha portado bien, ha comido bien y ha estado jugando y saludando a todos sus amigos.

No está completamente recuperado, ha perdido peso y todavía tiene miedo a comer pero está bastante mejorado. Ya ríe y juega, y salta y tira cosas. Ya empieza a portarse como nos tiene acostumbrados.

¡Qué contentos estamos!

Pd: Os pongo una foto de la fiesta de carnaval, cuando Miguel se vistió de pirata.

domingo, 20 de marzo de 2011

Herpes

La cosa ha mejorado algo pero sólo muy poco, por lo que mi hermanito Miguel sigue estando bastante mal. Tiene toda la lengua con puntitos blancos, la encía la tiene al rojo vivo, al igual que los labios. Casi no habla porque le duele, no hace ni por tragar saliva. Esta mañana, después de llevar casi toda una semana sin comer, se tomó un biberón, casi lo único que ha comido en toda la semana. Solamente había probado un poco de algunas comidas, pero inmediatamente las rechazaba. Si lo intentaba es porque tenía mucha hambre, pero cuando comenzaba a beber, notaba el dolor. ¡Pobrecito, qué mala cara tiene!

Hoy viernes hemos ido al pediatra y dice que no se puede hacer nada, que es un herpes labial y que se tiene que quitar solo, y que es algo así como la gripe, que hay que pasarla y ya está. Le ha mandado una especie de crema, que parece una pasta de dientes, para untarla en la lengua, que seguro que a mis padres les va a costar mucho poder hacerlo, ya que mi hermanito apenas abre la boca.

También ha dicho que esto suele durar entre siete a diez días y Miguel lleva así desde el domingo, entonces lleva... uno, dos, tres, cuatro, cinco.... ¡Cinco días y medio! Esperemos que le dure sólo siete.

Uno de los síntomas que se ven cuando Miguel está enfermo es que no tiene ganas de hacer nada, quiere estar tumbado o sentado en el sofá, o en su carro viendo los dibujos. Mis padres dicen, aunque parezca extraño, que echan de menos los destrozos de Miguel cuando está bueno y que desearían que estuviera poniendo cosas por medio, como antes, porque eso sería señal de que estaría recuperado.

jueves, 17 de marzo de 2011

Pobrecito

El domingo por la mañana, mientras mis padres fueron al cine en sesión matinal, mi hermano y yo nos quedamos en casa de los abuelos Pepa y Felipe. Miguel comenzó a ponerse tontorrón y para cuando mis padres volvieron Miguel ya tenía fiebre. Aun así fuimos a comer los cuatro juntos al Burger King. ¡Me encanta comer en el Burger King! Después de almorzar teníamos pensado en dar un paseo o en ir a un parque, pero, sin embargo, después de tomarme un helado en la hamburguesería nos volvimos a casa.

Miguel estaba tristón y sin gana de comer. Se tapaba la boca y decía que le dolía. Pobrecito.

Desde entonces no ha podido ir a la guardería, porque aunque no tiene mucha fiebre ya que su pediatra le ha mandado antibióticos, sí que no quiere comer casi de nada aunque el pobre tiene hambre. Quiere comer pero le duele mucho al tragar porque tiene plaquetas de pus en la garganta. Pobrecito. Casi no quiere jugar, sólo quiere estar en brazos y a mamá no la deja hacer nada. Esperamos que se recupere pronto porque se está quedando como un fideo.

domingo, 13 de marzo de 2011

Cinco coches

Esta semana ha sido una semana muy importante en casa, porque el martes mi hermano Miguelito hizo pipí por primera vez en el váter, pero no solamente hizo pipí por primera vez, sino que además lo hizo en el váter, sin pasar primero por el orinal ni nada de eso. ¡Es todo un campeón! Y por si no fuese eso ya una buena noticia, también hay que decir que desde entonces todos los días ha hecho pipí en el váter. Mis padres le prometieron que si Miguel conseguía hacer pipí en el orinal le compraban un coche, y bien que funcionó. Ya ha conseguido cinco coches, uno por cada día.

Algunos días incluso ha hecho pipí en más de una ocasión y el muy pillín le decía a papá que le diera otro coche, al mismo tiempo que buscaba por el bolsillo de su pantalón de papá a ver si encontraba un coche.

El resto de las cosas que nos han pasado también han estado muy bien pero eso ha sido lo más importante. Yo algunos días me porto mejor y otros peor, pero en general lo hago bastante bien aunque es cierto que mis padres se quejan mucho de que no paro de hablar y de que soy un poco desobediente. Miguel es cosa aparte, él hace y deshace lo que le da la gana sin escuchar a nadie, pero también es verdad que ya está más tranquilo, aunque sea poco.

martes, 8 de marzo de 2011

Mi próximo paso

Como cada vez me voy haciendo un poco más mayor, cada día hago cosa más de mayores. El sábado pasado, por ejemplo, fui con mi padre primero al rastrillo, donde hay muchísimas cosas. Lo peor de ir al rastrillo es que hay que andar mucho, y cuesta estar tanto tiempo andando, sin parar, mientras que lo mejor es que siempre me traigo un regalito para casa. Aunque a mí lo que realmente me gusta más, y se me nota, es que me gusta ir a solas con mi padre, y sentirme importante. Además papá cuando le digo que tengo ganas de hacer pipí me lleva a un bar donde además de hacer pipí también nos tomamos algo, a veces un Colacao, otras un zumo, o un chocolate y si tengo suerte un helado. Después fuimos al Mercadona y a echar la quiniela. Todo papá y yo.

También hacerse mayor conlleva más responsabilidad y superar etapas. Yo estoy a punto de superar la barrera del pipí por las noches y es que ya casi nunca me hago pipí por las noches y en cuanto comience el verano voy a pasar a dormir sin pañal. Mis padres están muy contentos con este próximo paso.

Mi hermano todavía está muy lejos de pasar las noches sin pañal, ya que, por ahora, siempre lleva un pañal, tando de día como de noche, pero todo se andará. Come cada día mejor, y sólo quiere comer él solito, aunque claramente no sabe todavía.

domingo, 6 de marzo de 2011

Enredados

El lunes era verdaderamente el día de Andalucía y en casa lo celebramos yendo al cine. ¡La primera vez que Miguel iba a una sala de cine! Y como mi primita Natalia estaba quedándose en casa de mis abuelos, aprovechamos para llevarla al cine con nosotros. Vimos una película que yo hacía tiempo que estaba deseando ver, Enredados, y resultó que Natalia también llevaba tiempo queriendo verla. ¡Qué suerte!

Es una película muy bonita y divertida aunque en algunos momentos me daba algo de miedo, sin embargo, a mi hermano Miguel le pasaba todo lo contrario, cuando había luchas y peleas y cosas así es cuando más atento estaba, incluso ponía el brazo hacia arriba, señalando a la pantalla, con pose amenazadora y temeraria. ¡Valiente personaje! Miguel se comió un paquete de Gusanitos y Natalia, papá y yo uno de palomitas cada uno. ¡Qué ricas!

Desde el cine volvimos a casa de los abuelos Pepi y Miguel, donde la abuela nos tenía preparada una comida que a todos nos gusta. ¡Una paella buenísima! Estuvimos alli hasta la hora del café y después volvimos a nuestra casa a intentar descansar un poco, aunque mi padre se fue de nuevo a Málaga a ver un partido de fútbol.