sábado, 19 de enero de 2013

El Belén de Sofía

Al recoger las cosas de Navidad que teníamos repartidas por la casa hemos guardado todo en cajas de cartón que hemos llevado al trastero del sótano: el árbol de Navidad, el belén, con la mula y el buey, los muñecos de nieve... todo está ahora en el trastero, bueno, todo no, todo no lo hemos guardado.

El belén que hice en el cole lo hemos dejado unos días más y luego lo hemos tirado a la basura. Nos ha dado pena porque me había quedado muy bien, pero es que no podemos guardar todas las cosas que hago y quedan bien, por eso le hemos hecho una foto y la voy a colocar en esta entrada, para que si algún día quiero recordar lo bien bonito que me quedó el belén, pues lo busco en nuestro blog y se acabó.

¿No es una buena idea?

jueves, 17 de enero de 2013

Una locura

Por primera vez desde que Miguel está con nosotros, es decir, desde que nació, en la cabeza de Miguel viven piojos. Bueno, en realidad, viven piojos y liendres. Más liendres que piojos.

El lunes después de bañarnos mi madre decidió darnos un repaso de la cabeza porque en nuestras mochilas hace algún tiempo que nos mandan un papel avisando de que hay niños con piojos en el cole. Mamá y yo ya pasamos lo nuestro hace algún tiempo con los piojos, pero Miguel por una suerte inexplicable nunca tuvo piojos, pero eso ya es historia. Ahora el que tiene piojos es él y no yo, aunque no se me pasa por la cabeza cantar victoria porque de un día para otro el asunto puede cambiar.

Lo bueno es que Miguel tiene el pelo más corto que yo, aunque no muy corto para ser un niño. A él no parece importarle mucho, de hecho casi no se rasca no entendemos muy bien por qué.

Así que como podéis imaginar desde el lunes esta casa es un cambio continuo de sábanas, colchas, cojines, abrigos, pijamas... ¡una locura vamos!

Desde que sabemos que Miguel tiene piojos todos parecemos sentir algo moviéndose por la cabeza. ¡Qué miedo!

viernes, 11 de enero de 2013

En el Jardín Botánico

Estas navidades hemos hecho un montón de cosas y como hacemos tantas cosas luego no nos queda tiempo para contarlas aquí en el blog, por eso, como hoy ocurre, voy a contaros una cosa que hicimos el año pasado. El domingo día 30 de diciembre mis padrinos José y Mari Carmen, el abuelo Miguel, mis padres, mi hermano Miguel y yo, Sofía, fuimos a visitar un jardín inmenso. Se llama el Jardín Botánico de la Concepción y está en Málaga, bueno, en realidad está situado en las afueras de Málaga y es un jardín donde hay muchísimos caminos y muchísimos árboles y plantas de todos los tamaños, formas y colores. Tan grande es que tuvimos que llevar un plano para no perdernos.

A mí me encantó el paseo viendo árboles, cruzando puentes, comiendo mandarinas del árbol que daba mandarinas, ¡y qué ricas estaban!, incluso nos lavamos las manos en un arrollo. ¡Qué emocionante! Además, también vimos una exposición de muñecas Barbies, chulísima. Tanto andar abrió nuestro apetito pues fuimos a media mañana, antes del almuerzo. Todos decidimos que sería una buena idea ir a una venta y ni cortos ni perezosos nos plantamos en la Venta Talillas, en Villanueva del Trabuco, a un paseo en coche y allí mi hermano y yo devoramos la comida. Los mayores que tienen más paciencia esperaron a comer choto, que es una carne que me gustó más de lo que yo pensaba. Estaba riquísima. Mi padre dijo que otro día teníamos que volver.

Después todo fue una dulce siesta hasta casa. ¡Qué buen día pasamos!


martes, 8 de enero de 2013

Los Reyes Magos

Pasaron los Reyes Magos por casa, pasaron y se bebieron un par de vasos de agua que les habíamos dejado preparados y también se tomaron un par de bombones de chocolate y algún que otro mazapán. Llegaron y pasaron de noche, muy de noche, porque ni mis padres ni mi hermano ni yo nos enteramos. No escuchamos ni un suspiro, pero es lógico porque todos estábamos completamente dormidos.

Pasaron los Reyes Magos por casa y se tomaron algunos alimentos navideños pero lo más importante fue las cosas que se dejaron en casa, y no fueron olvidadas, ni mucho menos, sino que las dejaron para nosotros. Mis padres tuvieron la buena idea de dejar las notas del cole de mi hermano y mías junto a los vasos y los pasteles navideños. Se ve que los Reyes Magos las vieron y se debieron de poner muy contentos y por eso seguro que decidieron dejar caer algún regalo más que otro, como premio.

Luego, a media mañana, fuimos a repartir y recibir regalos a casa de los abuelos Felipe y Pepa y allí nos juntamos todos y todos recogimos regalos. ¡Qué suerte tuvimos! Después todavía fuimos a casa del abuelo Miguel y allí nos juntamos el resto y al tras almorzar también recibimos regalos. ¡Cuántos regalos!

Después de hincharnos de comer y de tomar postres y rosco y un montón de cosas más volvimos a casa, donde no estuvimos mucho tiempo pues fuimos a llevarles un regalo a Nacho y otro a Blanca que habían dejado los Reyes Magos en nuestra casa. ¡Qué bien lo pasamos allí también!

Volvimos a casa y no nos dio tiempo más que a dejar los regalos por medio del salón y después irnos a la cama. El día siguiente íbamos a tener un día completo para jugar, pero ahora estábamos rendidos.

lunes, 7 de enero de 2013

El plato de las delicias

Las navidades son una fecha en la que se hacen muchas cosas, pero para mí y para mi hermano son unas fechas para pasarlas en familia, comer dulces navideños y lo más importante, para recibir regalos de Papa Noel y de los Reyes Magos.

En la mesa grande del salón de casa hay un plato donde mis padres colocan trozos de turrón de varios sabores, bolitas de chocolate, mantecados, alfajores, mazapanes y algunas delicias más. A mí me cuesta una barbaridad pasar junto a la mesa sin sacar la mano hacia el plato, pero lo intento, en serio, aunque no siempre lo consigo. Mis padres se ríen y dicen que todo lo que falta en el plato está creciendo en mi barriga, por eso el otro día cuando pasé junto a la mesa y descubrí que el plato no estaba me llevé un disgusto. ¡Vaya contratiempo! Desde entonces tengo que pedirle a mis padres que me den algo del plato y entonces son ellos los que me lo dan, aunque no siempre lo hacen.

Bueno, menos es nada.

jueves, 3 de enero de 2013

24 uvas

El fin de año de este 2012 ha sido bastante más tranquilo de lo habitual. Para empezar lo pasamos en casa los cuatro solos: mamá, papá, Miguelito y yo. Sin ningún tipo de fiesta ni nada por el estilo, pero felices los cuatro juntos. Mamá preparó una comida algo especial para cenar y después un helado de turrón y por supuesto el plato de turrones de las navidades. Después de cenar nos sentamos en el sofá esperando que llegara el momento deseado de comer las uvas.

Vimos por la tele la plaza en la que se iban a celebrar las campanadas. Es una plaza de Madrid que se llama la Puerta del Sol, acordándonos de las Navidades pasadas cuando visitamos Madrid por Navidad. En este año no hacía un día soleado, sino todo lo contrario porque estaba lloviendo, y mucho. Nosotros sin embargo estábamos calentitos sentados en el sofá, tomando trufas de chocolate, trozos de turrón de almendra, del blando y muchos mazapanes. Miguel, de repente, se levantó del sofá y dijo que se iba a dormir. Nosotros le insistimos que quedaba muy poquito para que llegara el momento de las uvas y lo convencimos para que se quedase con nosotros en el sofá, pero de poco sirvió pues cuando llegó el verdadero momento de las uvas Miguel ya estaba frito, completamente dormido. Intentamos despertarlo pero era imposible, así que al final mamá, papá y yo nos tomamos las uvas juntos, mientras Miguel dormía en los brazos de mamá.

Como Miguel no se tomó las uvas, pregunté si era buena idea tomarme yo las uvas de Miguel y mis padres dijeron que sí, así que al final me tomé veinticuatro uvas. Mis doce y las doce de Miguel. ¡Vaya año tan bueno que voy a tener!

domingo, 30 de diciembre de 2012

Motores de vida

Mi padre dice que Miguel y yo somos motores de vida, que si bien no sé muy bien lo que significa al menos entiendo que es algo bueno, porque mi padre dice que no es algo importante, sino que es algo muy pero que muy importante, que es mucho más que simplemente importante. También dice que mi hermano y yo somos motores de vida de él, pero también de mamá y que ahora que la abuela Pepi se ha ido al cielo lo somos también del abuelo Miguel, si es que no lo éramos antes.

Dice que tenemos que ir repartiendo muchos besos y abrazos y sonrisas todo el rato porque nosotros somos los que tenemos que ir alegrando la vida de los demás y que deberíamos tener prohibido llorar siempre, excepto en aquellas ocasiones en las que no hubiese más remedio que llorar, como cuando uno se cae y se hace verdaderamente daño, y nunca por tonterías sin importancia.

jueves, 27 de diciembre de 2012

La abuela Pepi

Nuestra abuela Pepi se ha ido para siempre. Está en el cielo y desde allí nos está viendo y ayudando. Cuidando. Yo, Sofía, siempre me acordaré de ella y ya haremos todos los demás porque Miguelito nunca la olvide, porque Miguelito tiene cuatro años y todavía no comprende bien las cosas. Mejor para él.

Desde aquí le mandamos todos juntos un beso tan grande como un cielo, tan grande como la vida. Gracias abuelita Pepi por todo tu cariño. Nunca te olvidaremos y siempre te querremos.

Sofía, Abuela Pepi y Natalia

Abuela Pepi y Miguel

domingo, 23 de diciembre de 2012

El rompepantalones

Acabábamos de salir del Teatro Echegaray de ver una obra de teatro infantil superdivertida que se llamaba Piccolo Camerino, que era un mago a la vez que un payaso, y hacía un montón de cosas sorprendentes e inesperadas. No os podéis ni imaginar la de cosas que tenía metidas en una maleta, además hacía aparecer y desaparecer una gran cantidad de cosas. ¡Fue superchulo!

Justo después, al salir, coincidimos con Daniel y Jaime, a los que ya habíamos visto al entrar poco antes de comenzar el teatro, y juntos paseamos hasta el final de la calle y poco más, pero ese tiempo fue suficiente para que mi hermano Miguel y Jaime corrieran la calle siete u ocho veces hasta que en una de ellas, en la puerta de la Catedral, Miguelito cayó de rodillas y al levantarse todos vimos que tenía un gran siete en el pantalón de pana nuevo. ¡Mamá enfureció que no veas! Y papá se sorprendió porque dice que la pana es casi indestructible, y es que ya no hacen la pana como antes.

Los dos días siguientes, al recogerlo del colegio, trajo de nuevo los pantalones rotos por la rodilla. Tres pantalones con las rodillas rotas en tres días. ¡Debe ser un nuevo record mundial! Mamá dijo que iba a tener que ir de urgencias a comprarle unos pantalones. ¡Vaya con Miguelito!

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El origen de los guardianes

El jueves, que fue día de fiesta, mi padrino José Miguel y mi madrina Mari Carmen habían preparado, como en otras ocasiones ya habían hecho, un día superespecial para Natalia y para mí, pero en esta ocasión también estaba incluido Miguelito. ¡Los tres juntos!

Primero vino en coche mi padrino José a recogernos a nuestra casa. En el coche ya estaba nuestra prima Natalia, pues ya la habían recogido a ella antes, y después con los tres detrás nos fuimos para el Centro Comercial Plaza Mayor. ¡Qué ilusionado iba Miguel saliendo de casa!

Allí nos esperaba Mari Carmen y una vez todos juntos mientras hacíamos tiempo para entrar en el cine nos montamos en un carrusel precioso que hay allí en el Plaza Mayor.

Entramos al cine los cinco, y mi padrino se encargó de Miguel mientras que Natalia y yo estuvimos con mi madrina Mari Carmen, aunque en realidad estuvimos los cinco todo el rato juntos. Nos compraron unas gafas y vimos una película en 3D -la primera de Miguel-, El origen de los guardianes. Ver una película en tres dimensiones, con unas palomitas, es una de las cosas que más me gusta a mí, y me parece que también a Natalia y desde el jueves a Miguel.

Después de ver la película que nos gustó mucho a todos fuimos a almorzar al Burger King. ¡Qué nos gustan las hamburguesas! Nos pusimos como kikos. Al final fuimos a merendar a su casa, donde nos encanta estar, y disfrutamos un buen rato los cinco juntos. ¡Un día perfecto!

Os ponemos una foto de los tres dentro de la sala, con las gafas colocadas, esperando que comience la película.

domingo, 9 de diciembre de 2012

El primer libro que me he leído

Os contaba en la entrada anterior que había terminado de leer un libro. Y es que el libro lo comencé mirándolo por encima, pero poco a poco se fue poniendo más interesante, hasta el extremo de que el último día estaba tan interesada que no podía dejar de leerlo.

Ha sido un libro muy divertido y emocionante y mis padres me han dicho que si soy buena, para los Reyes Magos o incluso para Papa Noel es probable que me traigan otro. ¡Qué ilusión! ¡Uy, casi olvido de contaros cuál es el libro que he leído! El libro se llama Escenas de amor en Ratford y está escrito por Tea Stilton.

Ya he comenzado otro, aunque no es de Tea Stilton y ya lo llevo por la mitad, seguro que lo termino rápido, rápido.

Voy a poner una nueva Etiqueta para que podamos ver los libros que leo de una sola mirada.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Capanilla: El secreto de las hadas

Ayer domingo hicimos un montón de cosas divertidas. Para empezar, por la mañana, fuimos al cine. Fuimos mi hermano Miguel, mi madre, nuestra abuela Pepa y yo. Vimos una película superdivertida que yo tenía muchas ganas de ver, y que una vez vista, recomiendo a todo el mundo. La película se llama Campanilla: El secreto de las hadas. Es tan divertida que creo que no debe haber nadie a quien no le guste.

Otra de las cosas que nos gusta a nosotros del cine son las palomitas. ¡Nos encantan! Comer palomitas es una de las cosas que mejor se puede hacer en el cine, bueno, comer palomitas y ver una película.

Después de ver la película fuimos a casa de los abuelos Pepa y Felipe y seguidamente fuimos a un restaurante donde almorzar. Estando allí llegó papá que había ido a visitar a la abuela Pepi y no había podido venir al cine. No importa porque papá estuvo deseándole a la abuela que se ponga buena de nuestra parte.

En el restaurante estuvieron también Blanca, Nacho, Celia y Marianito. ¡Qué bien lo pasamos todos juntos! Después del almuerzo regresamos a la casa porque mis padres tenían muchas cosas que hacer y me tumbé a leer un buen rato mientras Miguel jugaba en el ipad. ¿Sabéis qué? Terminé de leerme mi primer libro, pero bueno eso os lo contaré en mi próxima entrada.