Poco a poco las vacaciones se nos van yendo, casi sin darnos cuenta, a pasito corto. Mamá ya está trabajando, aunque ella, en realidad, nunca ha dejado de trabajar; papá está a punto de volver al trabajo; Miguel ya ha comenzado, y yo, siendo sincera, ya tengo ganas. Y es que tengo ganas de contarles a mis amigas del colegio todas las cosas tan emocionantes que he hecho durante el verano.
En este blog solía contarles muchas de las cosas que hacíamos mi hermano y yo. Él se llama Miguel y yo Sofía. Ahora hago más o menos lo mismo; pero como ya somos adolescentes, es... algo distinto.
domingo, 5 de septiembre de 2010
De boda en boda
jueves, 2 de septiembre de 2010
Una hora y media
Hoy ha vuelto Miguel a ir a la guardería. Era su segundo día y le tocaba quedarse una hora y media. Lo está haciendo de manera gradual, que quiere decir poco a poco. Los tres fuimos a acompañarlo. Llamamos al timbre, nos abrieron la puerta, Miguel entró y no miró hacia atrás. Se fue directo con los otros niños muy contento. Mientras él se quedaba allí, nosotros fuimos a desayunar. Nos acordamos mucho de él. Todos pensábamos que echaría de menos estar con Miki, y seguro que la echa de menos, pero lo está llevando bien, y es que Miguel da pasos de gigante, o eso dicen mis padres, pero yo no lo veo del todo así.
Cuando volvimos estaba empapado en sudor de no parar. La señorita dice que es muy participativo, y que presta mucha atención pero que no es muy obediente, pero que todavía es pronto. Y es que yo creo que Miguel está un poco mimadito con eso de que es el chiquitín de la casa. Pero por lo menos ha tenido un inicio de guardería muy bueno, porque cuando entramos había muchos niños llorando, algunos casi todo el rato, y Miguel pasa por el lado y los mira sin saber qué les pasa.
Cuando volvimos estaba empapado en sudor de no parar. La señorita dice que es muy participativo, y que presta mucha atención pero que no es muy obediente, pero que todavía es pronto. Y es que yo creo que Miguel está un poco mimadito con eso de que es el chiquitín de la casa. Pero por lo menos ha tenido un inicio de guardería muy bueno, porque cuando entramos había muchos niños llorando, algunos casi todo el rato, y Miguel pasa por el lado y los mira sin saber qué les pasa.
miércoles, 1 de septiembre de 2010
45 minutos
Hoy ha comenzado mi hermano Miguel a ir a la guardería. Ha sido su primera vez. Iba muy gracioso con su uniforme, o al menos así me lo parecía a mí. No tenía mucha idea de lo que le esperaba allí ni nada de nada, pero una vez en la puerta entró el primero, sin mirar atrás, por delante mía y de mis padres. Vio una casita de juguetes y se metió, sin pensárselo, porque Miguel es así, muy atrevido y lanzado, a veces, incluso, demasiado.
Nos fuimos de allí dejándolo con los demás niños y no pareció darse cuenta, enseguida mis padres se asomaron por la ventana redonda de la puerta y vieron cómo Miguel le estaba quitando un tractor a un niño que había allí. ¡Vaya bicho!
Como era el primer día de adaptación de Miguel en la guardería, tan sólo tenía que estar allí 45 minutos, por lo que aprovechamos ese tiempo para hacer unas cosillas. Primero fuimos a lavar el coche y después a recoger un encargo de la farmacia.
Cuando volvimos los niños estaban en el patio y, ¿sabéis qué es lo que estaba Miguelito haciendo? Pues estaba jugando a la pelota, pegándole patadas, con dos niños más y en cuanto un niño la cogía, él se la quitaba, la tiraba al suelo, patadón y a correr de nuevo.
Nos fuimos de allí dejándolo con los demás niños y no pareció darse cuenta, enseguida mis padres se asomaron por la ventana redonda de la puerta y vieron cómo Miguel le estaba quitando un tractor a un niño que había allí. ¡Vaya bicho!
Como era el primer día de adaptación de Miguel en la guardería, tan sólo tenía que estar allí 45 minutos, por lo que aprovechamos ese tiempo para hacer unas cosillas. Primero fuimos a lavar el coche y después a recoger un encargo de la farmacia.
Cuando volvimos los niños estaban en el patio y, ¿sabéis qué es lo que estaba Miguelito haciendo? Pues estaba jugando a la pelota, pegándole patadas, con dos niños más y en cuanto un niño la cogía, él se la quitaba, la tiraba al suelo, patadón y a correr de nuevo.
martes, 31 de agosto de 2010
Mi secreto
Mi tita Rosi me dijo, el domingo pasado, cuando salíamos de la playa en dirección al coche, e iba yo arrastrando mis pesados pies, medio doblada del cansancio, que mis padres me iban a tener que apuntar a algún deporte. ¿Sabéis que le contesté? Que ni se les pasara por la cabeza, porque yo lo que prefiero, y es, además, lo único que estoy dispuesta a hacer, pintar, colorear y cosas de esas que son sentaditas. Y digo yo que en una casa con que haga deporte uno ya es suficiente ¿no? Pues que lo haga Miguelito, que siempre está dispuesto.
viernes, 27 de agosto de 2010
Un día playero
Cuando llegó la hora del almuerzo fuimos al chiringuito a tomarnos una paella, pero antes pedimos unos espetos de sardinas. Yo me comí cuatro sardinas y casi no me quedó espacio para nada de arroz, aunque sí dejé un pequeño hueco para un Frigopie. Miguel también comió sardinas, pero para cuando llegó la paella ya estaba dormido, y durmió más de dos horas seguidas de siesta!
Estuvimos en la playa hasta que se fue el Sol y los sustituyó la sombra, entonces sí que recogimos todas nuestras cosas y nos fuimos a casa, y cuando llegamos estábamos todos muy, pero que muy cansados...
martes, 24 de agosto de 2010
En buenas manos
Hace ya varios días que no escribimos en nuestro blog y es que hemos estado fuera de casa durante unos días, porque como estamos de vacaciones, mis padres han aprovechado y se han ido de viaje, por lo que tanto mi hermanito Miguel como yo nos hemos quedado con los abuelos. Primero en casa de mis abuelos Pepi y Miguel nos quedamos tres noches, luego en casa de mis abuelos Pepa y Felipe otros dos.
Mis padres se fueron de viaje a Lisboa y a nosotros nos hacía mucha ilusión quedarnos con los abuelos. Puedo decir que, en general, nos hemos portado bastante bien porque no nos hemos puesto malos, ni hemos liado una buena, ni nada por el estilo.Un día estuve con mis titos Paco y Ana María que me llevaron a mí, no a Miguel, a su casa con Natalia. Me lo pasé muy pero que muy bien pero al día siguiente también me lo he pasado a lo grande. Mis padrinos MariCarmen y José, junto con mi prima Natalia fuimos a almorzar a una hamburguesería y después vimos una película en el cine: Toy Story 3 y también estuvimos en la piscina. ¡Imaginad cuánta diversión! ¡Jo, qué bien me lo pasé!
Mis abuelos Pepa y Felipe también me han llevado a muchos parques junto con mi hermano. Y es que mis padres se fueron sabiendo que nos dejaban en muy buenas manos.
Mis padres, mi hermanito y yo, queremos desde aquí agradeceros a todos lo muy atentos que habéis estado con nosotros y que gracias a eso mis padres han podido disfrutar más tranquilos.
¡¡Gracias a todos!!
lunes, 16 de agosto de 2010
El ascensor
El sábado nos llevamos un buen susto. Especialmente mamá, o incluso más todavía mi hermano Miguelito. Después de haber pasado la noche en casa de los abuelos Pepi y Miguel, en la que, por cierto, me porté estupendamente, cosa que no puedo decir de Miguel, volvimos a casa, aunque papá se quedó en el paseo marítimo con sus amigos Alex y Manu. Una vez en casa, mamá nos vistió y ya nos disponíamos a irnos a una visita a casa de un tito de mi madre cuando estando en el ascensor, no sabemos cómo pero Miguel acertó a meter la mano entre las puertas plegables del ascensor cuando se estaban abriendo. La puerta se bloqueó y Miguel empezó a llorar y mamá se puso nerviocísima y durante unos momento vivimos un estado de pánico. De alguna manera entre mamá y Miguel consiguieron sacar los deditos del pobre Miguel. Y es que con Miguel hay que tener mil ojos porque tiene dos manos aquí ahora pero al instante las tiene allí, pero un segundo después en otro sitio. Es así.
Por suerte sólo fue un susto. Los dedos los mueve muy bien y parece que no le duelen. Pero el susto en el cuerpo de los tres no nos lo quita ya nadie.
Por suerte sólo fue un susto. Los dedos los mueve muy bien y parece que no le duelen. Pero el susto en el cuerpo de los tres no nos lo quita ya nadie.
viernes, 13 de agosto de 2010
El cumpleños de mi abuelo Felipe
Ayer fue el cumpleaños de mi abuelo Felipe y fue un día verdaderamente especial.
Por la mañana nos despertamos tempranito, pero no mucho, sobre las nueve y veinte. Desayunamos y nos preparamos para irnos a la playa. Vinieron con nosotros mis abuelos Pepi y Miguel, más tarde también vinieron mis otros abuelos Pepa y Felipe. En cuanto llegó felicité a mi abuelo y le di un buen beso de cumpleaños. El mar estaba estupendo, casi sin ninguna ola, y el agua estaba estupenda para bañarse, incluso había una leve brisa que hacía todavía mejor eso de estar en la playa.
Os podéis imaginar lo bien que lo pasamos en la playa. Mis padres llevan nuestra gran piscina, la inflan y la llenan de agua. Sacamos todos nuestros cubos, palas, rastrillos, castillos y no paramos de jugar. A mi hermano le encanta entrar y salir, llenarse las manos de arena para luego enjuagarselas. A mí también me gusta todo eso y además me gusta hacer castillos y ayudar a mi padre a hacer un gran hoyo donde meter a Miguelito. La última vez hizo uno tan grande que cabía Miguel enterito. Volvimos a almorzar a la casa y pasamos toda la tarde tranquilos hasta la noche cuando fuimos a cenar a un restaurante donde el abuelo Felipe nos invitó por su cumpleaños.
miércoles, 11 de agosto de 2010
Tres noches
El lunes cuando me desperté y mis padres vieron que no me había hecho pipí en toda la noche, se pusieron muy contentos. Estuve toda la noche sin pañal y mis padres me despertaron justo antes de ellos acostarse para que hiciese pipí, y luego otra vez alrededor de las cinco de la mañana, en la que protesté muchísimo pero que ahora me doy cuenta de que valió la pena.
Papá ya está de vacaciones y lo estamos pasando genial. Ayer martes fuimos a la playa los cuatro y jugamos mucho. Muchísimo y después fuimos a comer a un restaurante donde me porté mejor que bien, así que luego me dejaron ver los dibujos hasta la hora de irme junto con Miguel y mamá a El Corte Inglés, donde nos esperaban mis titas Cristina y Rosi. Le compramos un regalo a mi abuelo Felipe que ya mismo cumple años. Pero es un secreto...
Ah, ya llevo tres noches seguidas sin hacerme pipí en la cama. ¡Lo estoy consiguiendo!
martes, 10 de agosto de 2010
Sin pañal
El domingo teníamos pensado ir a la playa pero como el mar estaba muy agitado, cambiamos la playa por la piscina de mi amiga Elenita. Papá vino a la piscina por primera vez este año con nosotros y pudo comprobar lo atrevido que es Miguel en la piscina. ¡Vaya si lo vió!
Por la noche del domingo acabamos reventados y nos dormimos muy rapidito y tempranito y yo lo hice además con el propósito de no hacerme pipí por la noche porque dormía sin pañal.
Os coloco una foto del "angelito" de mi hermano Miguel.
viernes, 6 de agosto de 2010
Mi nueva primita
Por otro lado mi hermanito Miguel, el lunes pasado se llevó un buen porrazo en la frente. Parece ser que se tiró o se cayó desde lo alto de la mesa que hay frente al televisor y se dio un golpetazo contra el suelo en la frente. Casi antes de echar a llorar ya tenía un chichón que se podía ver desde la otra habitación. Papá estaba trabajando y mamá se llevó un susto de los buenos. Cualquiera le ponía hielo a Miguel en la frente. Ya lo tiene algo mejor pero todavía da cosilla mirarle la frente, y es que no guarda ningún cuidado.
El jueves fuimos a Málaga, a un médico que le mirara los pies a Miguelito, un traumatólogo. En realidad no dijo nada que ya suponíamos pero ahora estamos más tranquilos. Lo único que Miguel ha de hacer es andar descalzo por casa o por la arena o el césped. Ni medicinas ni inyecciones. Después mis padres nos compraron un globo a cada uno. No eran globos normales sino un hombre que hacía cosas realmente especiales con los globos. A mí me hizo una flor muy bonita y a Miguel la Pantera Rosa. ¡Qué divertido! Antes de volver, claro está nos tomamos unos heladitos de turrón en la Calle Larios.
lunes, 2 de agosto de 2010
Celia
Desde hoy lunes, a las cuatro y veinticinco de la tarde, está con nosotros mi nueva primita Celia. Ha pesado poco menos de tres kilos (2,970 kg) y es guapísima. Todo ha ido muy bien. Sus padres están muy contentos, especialmente tita Mª José, que ha sufrido lo suyo, aunque ha tenido un parto natural y al final seguro que ha valido la pena.
Celia es mi segunda prima. Primero tengo a mi prima Natalia, luego a mi primo Daniel y ahora a mi primita Celia. Aunque por ahí en medio anda Miguelito, que es como tres o cuatro primos juntos, por lo mucho que se mueve.
Cuando papá volvió del trabajo fuimos a visitarla al hospital, fuimos todos menos Miguel que se quedó con Miki, y es que Miguel es muy chico para ir allí, y no sabe todavía portarse tan bien como yo. Nació en la Clínica Gálvez, en el mismo sitio que nacieron mi hermanito Miguel y mi padre.
Cuando la vi me pareció muy, pero que muy chiquitita y muy guapa. ¡Y ya tiene mucho pelo! Cuando mis padres me dijeron que yo también fui así, de ese tamaño, no me lo creía. No puede ser. Mi mamá me ha estado diciendo que dentro de nada yo jugaré con Celia, y que me mirará con los mismos ojos que yo miro hoy a Natalia. No sé si creerla.
Sea lo que sea deseo felicidades a todos. A Celia por tener la suerte de venir a donde ha venido, a sus padres por tenerla, a los abuelos porque todo va a ser estupendo con una primita más, pero también a todos los primos y titos porque siempre es bueno tener noticias como ésta. Felicidades a todos.
Celia es mi segunda prima. Primero tengo a mi prima Natalia, luego a mi primo Daniel y ahora a mi primita Celia. Aunque por ahí en medio anda Miguelito, que es como tres o cuatro primos juntos, por lo mucho que se mueve.
Cuando papá volvió del trabajo fuimos a visitarla al hospital, fuimos todos menos Miguel que se quedó con Miki, y es que Miguel es muy chico para ir allí, y no sabe todavía portarse tan bien como yo. Nació en la Clínica Gálvez, en el mismo sitio que nacieron mi hermanito Miguel y mi padre.
Cuando la vi me pareció muy, pero que muy chiquitita y muy guapa. ¡Y ya tiene mucho pelo! Cuando mis padres me dijeron que yo también fui así, de ese tamaño, no me lo creía. No puede ser. Mi mamá me ha estado diciendo que dentro de nada yo jugaré con Celia, y que me mirará con los mismos ojos que yo miro hoy a Natalia. No sé si creerla.
Sea lo que sea deseo felicidades a todos. A Celia por tener la suerte de venir a donde ha venido, a sus padres por tenerla, a los abuelos porque todo va a ser estupendo con una primita más, pero también a todos los primos y titos porque siempre es bueno tener noticias como ésta. Felicidades a todos.
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