Además también demuestra mucha agilidad. Ya va andando casi, casi sin caerse y cuando lo hace, ha aprendido a hacerlo de forma adecuada, no como me pasa a mí, que siempre me doy un chichonazo, o un culazo y luego me sale un morado. Miguel, además, una vez que se cae se levanta casi tan rápido como se cae, es increíble verle levantarse. ¡Tiene una agilidad! Y es que no para en todo el rato que está en casa. Tiene un perro (de juguete) en casa, que tiene una cuerda para sacarlo de paseo, y Miguel lo tiene todo el día de paseo. ¡El perro debe estar agotado!
Mi mamá dice que Miguel está muy fuerte, sobretodo debido a ese sin parar que se trae a diario, pero yo le he dicho que Miguel se entrena duro, que yo le he pillado haciendo pesas. Un kilo en cada brazo. En serio.
1 comentario:
Jajajajaja... lo de pasear al perro me ha hecho mucha gracia... sólo imaginármelo dando vueltas por la casa todo el día.... jajajajaja... me encanta...
En fin, es una algería ver como el peque de la casa se va haciendo un poquito más grande, llegando a la edad en la que se puede interactuar más con él, jugar, hablar,...
Besos
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