viernes, 25 de febrero de 2011

Todo por el suelo

Les contaba que el fin de semana pasado fue muy intenso y, sin embargo, olvidé contarles lo que hicimos el domingo. A parte de levantarnos temprano, desayunar, ver los dibujos y todo eso, fuimos a almorzar al parque que hay cerca de casa, pero fuimos un rato antes para poder jugar. Llegando allí ya estaban los abuelos Pepa y Felipe que habían venido a vernos jugar un momento, pero no se quedaron a almorzar con nosotros porque ya habían quedado con unos amigos.

Después cuando llegó la hora del almuerzo y nos sentamos en la mesa, en una de las veces que Miguel no se está quieto, mamá lo cogió y con el pie tiró una cerveza encima de papá. A papá no le hizo mucha gracia, pero poco después cuando también tiró la Coca-Cola de mamá, se enfadó de lo lindo, y es que también tiramos al suelo algún que otro cubierto, o trozo de pan, o croquetas o tal vez fue un poco de todo. Nos quedamos sin postre y nos fuimos sin que ni siquiera se tomaran mis padres un café. Sin embargo, poco a poco se les fue pasando el enfado y al final mamá y yo fuimos a comprar pasteles para la merienda. ¡Qué ricos estaban!

Os pongo una foto en la que se ve que tanto a mi hermano como a mí nos gusta hacerlo todo exactamente a contrario de como se debe hacer.

lunes, 21 de febrero de 2011

Sofía/Juliet

¡Vaya fin de semana tan bueno que hemos pasado! El mismo viernes por la tarde mis padres nos pusieron en el ordenador unos dibujos que me encantan, bueno en realidad nos encantan, porque el chiquitín de la casa está igual o más entusiasmado que yo. Los dos estamos siempre dispuestos para ver Los Mosqueperros, que son ahora mismo nuestros dibujos favoritos. A Miguel porque le encantan las luchas de espadas, o ver a Dartacán luchar y ganar contra los malos, a veces montado a caballo, y a mí porque me gusta pensar que soy Juliet, la novia de Dartacán. ¡Es tan guapa! Ya hemos visto los ocho primeros capítulos y estamos deseando ver los siguientes.

El sábado fuimos con mi amiguita Elena y sus padres a comer todos juntos un arroz en una venta que está detrás de un túnel y por eso se llama Venta El Túnel. A mí el arroz me gusta aunque no es, ni mucho menos, mi plato favorito. Sin embargo, mi hermano Miguel se puso gorrino comiendo arroz, porque Miguel se cree que es mayor y no quiere que nadie le dé de comer aunque todos sabemos que no sabe comer solo. No le importa. Se le cae más fuera de la boca que lo que entra dentro, pero no le importa. Es feliz. Se puso perdido de arroz pero de todas formas se hinchó de comer.

Después paseamos por Málaga un buen rato hasta que empezó a hacerse de noche y yo ya me quería volver. Miguel también terminó agotado, tanto, que aunque vio cómo Elena y yo nos montamos en un carricoche en forma de elefante blanco no quiso levantarse del carro para montarse. ¿Podéis imaginarlo? ¡Pasamos un día magnífico!

viernes, 18 de febrero de 2011

El virus fulminante

Ésta ha sido una semana movidita, pero de la manera que no nos gusta. Primero fui yo, que me dolió un poco la barriguita y vomité en el cole y después pasé un día fastidiada. Luego fue Miguel, que estando en mi clase del colegio, se echó la pota encima, poniéndose perdido, de arriba abajo. Seguidamente fue mamá que también echó lo suyo y también ha estado un día sin ir a trabajar, y por último ha sido papá, que ha pasado también un día malo.

Así que podéis imaginar que esta semana la hemos ido echando para adelante de la mejor manera que hemos podido. Además ha llovido, lo que siempre complica bastante todo. Al menos, el virus que nos ha visitado a todos ha sido un virus fuerte e intenso pero rápido, fulminante, porque al día siguiente ya estábamos, aunque no del todo bien, al menos sí haciendo vida casi normal.

Os pongo una foto de mamá y yo, mientras me tomaba un zumo de melocotón, esperando la comida china. Ummmh...

domingo, 13 de febrero de 2011

En el barco

Ya os he dicho que mi hermano es un poco loco, pero este fin de semana ya ha sido el colmo. El sábado jugando en casa iba de un lado para otro, y en un momento de locura, muy suyo, con una barita mágica de plástico que tiene, se dio un golpe en la cabeza, sin querer, y seguidamente en lugar de dejar de hacerlo, se dio otro golpe otra vez, pero más fuerte, tanto que ahora tiene un chichón. Luego sí lloró y decía que le picaba y eso pero se lo hizo él solo. ¡Será tonto!Pero bueno es que es muy chiquitín.

El viernes dormimos en casa de nuestros abuelos Pepa y Felipe. Nos portamos bastante bien, sólo quitando que sobre las cinco de la madrugada nos despertamos y nos quedamos despiertos más de una hora. ¡Vaya gracia que le haría a los abuelos! Por lo demás todo fue muy bien. Comimos muy bien y no echamos de menos a mis padres. En realidad sólo un poquitín.

El domingo mis padres nos llevaron al parque más grande que hay en nuestra ciudad, en el que hay un barco gigante donde poder jugar. ¡Nos encanta! Pero hay tanta gente que es difícil incluso jugar. Después llegaron los abuelos Pepi y Miguel que tenían gana de vernos y fuimos con ellos a almorzar a un restaurante. ¡Qué buen fin de semana hemos pasado!

viernes, 11 de febrero de 2011

Frutas

Esta semana nos estamos portado todos muy bien en casa, y con esto quiero decir que ninguno está malo, con fiebre o algo parecido. Todos, en cambio, tenemos cantidad de mocos y algo de tos, pero nada que nos impida desarrollar nuestros días habituales.

Esta semana, además, nos estamos acostando algo más temprano que de costumbre y es que cuando llegan las nueve de la noche ya estamos locos por acostarnos, aunque no lo queramos reconocer, y la mejor prueba es que en menos de cinco minutos después de acostarnos ya estamos profundamente metidos en el segundo sueño.

Esta semana también mis padres me han restringido los pasteles, dulces y cosas así, porque dicen que nada más que hago ver dibujos, pitar y comer pasteles. Ahora tomo más fruta, que a mí me encanta. ¡Qué ricos los kiwis! ¡Y las mandarinas! ¡Y las peras!

jueves, 10 de febrero de 2011

Probando parques

El domingo nos despertamos algo más tarde de lo normal y es que el sábado, con el follón de la caída de las cortinas y el buen rato esperando que llegasen las pizzas para la cena nos acostamos más tarde de lo habitual. Así que dejamos descansar a nuestros padres un poquitín más de lo que están acostumbrados, pero tampoco mucho más ¿eh?

Como premio por haber sido tan buenos mis padres nos llevaron a dos parques nuevos, uno muy cerca del otro. No es que los parques fuesen nuevos, si no que nosotros no habíamos estado en ellos nunca. Nos hizo ilusión probar un parque que no conocíamos. Después de pasar un buen rato jugando en el parque fuimos a almorzar a un restaurante. ¿Sabéis donde? Fuimos al restaurante chino, y he de decir que sorprendentemente mi hermano Miguel se portó fantásticamente. Se comió al menos cien patatas chinas, así como tallarines, arroz chino, patatas fritas y salchichas y se bebió casi dos zumos enteros de melocotón. Yo también comí patatas fritas y salchichas y muchas patatas chinas pero sólo probé un poco de los tallarines, que Miguel llamaba espaguetis.

Después nos fuimos a casa, y como Miguel se quedó dormido en el coche, y continuó dormido en casa, mis padres me dejaron hacer un puzle que tengo de princesas que me trajeron los Reyes Magos de 125 piezas. Bueno, en realidad me ayudaron los dos, sobretodo mamá. ¡Me encantó hacer el puzle!

domingo, 6 de febrero de 2011

Se abrió el telón

Esta semana hemos escrito pocas cosas en el blog, o mejor dicho, no hemos escrito nada de nada, o casi, porque mi papá ha estado malito en cama con gripe, incluso ha estado dos días sin ir a trabajar. Ya está bastante mejor y no le importa sentarse en el ordenador a contaros las cosas que hemos hecho mi hermano y yo, aunque para que cuente lo que hice ayer mejor que no se siente.

Resultó que vinieron a visitarnos a casa los padrinos de mi hermano Miguel, que son mi tita Cristina y mi tito David. Así que como siempre que viene visita a casa, especialmente, cuando en ella esta tito David, me lo paso pipa jugando, ya sea al escondite, al pilla-pilla o a lo que sea. Pues ayer, en uno de esos momentos de alegría jugando, me agarré de las cortinas y en una especie de medio giro completo que realicé, se vinieron abajo todas las cortinas, y es que las cuatro barras de madera que la sostenían se cayeron también porque el lugar donde iban todas apoyadas se vino abajo con ellas. La cara de todos los que estábamos en el salón era un poema. Mamá no se lo podía creer. Decía algo así como que nos íbamos a cargar la casa entera y que cualquier día tiraríamos el techo. ¿El techo?

La cosa es que como mi padre ve muchos dibujos de Manny Manitas -qué remedio le queda- pues se pudo manos a la obra, y con una taladradora, un martillo y algo de maña lo terminó arreglando. ¡Menos mal!

miércoles, 2 de febrero de 2011

Churros con chocolate

Este fin de semana pasado ha sido un fin de semana distinto, desde el principio hasta el final. El viernes, tanto mi hermano -ya mejorado- y yo fuimos a la guardería y al colegio respectivamente, luego por la tarde me recogió mi padre y pasamos la tarde en casa, jugado, pintando y haciendo un poco de todo sin hacer realmente nada.

El sábado por la mañana bajamos al parque que hay junto a la casa. Miguel se llevó su moto y yo mi carro de bebé con mi bebé, claro. Estuvimos un buen rato corriendo, saltando y jugando allí. De vuelta a casa mamá nos hizo una de nuestras comidas favoritas: sopa de calabacín, y papá nos cocinó patatas fritas, largas y crujientes. Ummm. Por la tarde estuvimos tirados en el sofá, o encima de los cojines, pero en el suelo.

Mientras que el domingo fuimos a almorzar a la venta de La Torre, junto con los abuelos Pepi y Miguel. ¡Cómo nos ponemos allí! Y por si fuese poco, desde allí, pasamos un momento por casa de los abuelos, y a la abuela Pepi se le ocurrió invitarnos a tomar chocolate con churros en la cafetería Costa de Sol, dijo que estaba de antojo. ¿Y qué creéis que hicimos? Pues nos levantamos y caminito a la cafetería. ¡Qué buenos que estaban los churros con chocolate!

Os pongo una foto mía, con una sonrisa muy natural, del día que fuimos toda la familia juntos a teatro.

jueves, 27 de enero de 2011

El mal despertar

Mis padres dicen que no salimos de una y nos metemos en otra, y por eso, es ahora mi hermanito Miguel el que está malito y no va a la guardería. El lunes y el martes fue, pero el martes por la tarde, al volver a casa, parecía que tenía fiebre, y efectivamente, fue subiéndole la fiebre hasta que por la noche ya tenía la fiebre alta. Así que, dos días después, y aunque parece que mejora, sigue teniendo fiebre por las noches y no está yendo a la guardería.

El primer día, a la hora de la guardería, se quedó en casa de la abuela Pepa, mientras que hoy lo ha hecho en casa de la abuela Pepi. Está un poco trabajoso y también algo delicado para comer y para despertarse. Porque cuando se despierta y todavía tiene sueño tiene una mala pipa que es mejor no hacerle ni caso. Pero claro, ¿a quién le gusta que le despierten y encima estando malito?

domingo, 23 de enero de 2011

Mejor

Ha pasado una semana entera sin que haya podido ir al colegio. Una semana entera con fiebre. El viernes volvieron mis padres a llevarme al pediatra y dijo que estaba mejor, y era cierto, aunque todavía no había terminado por apartar esa fiebre que de vez en cuando me visitaba. Así que recomendó que pasara el fin de semana con la misma medicación y si no se acababa de una vez por todas la fiebre, en ese caso, que volviese a que me examinara el lunes. Pero no va a hacer falta porque desde el sábado por la mañana estoy sin fiebre alguna.

Por eso mañana, si no pasa nada, voy a ir al cole una semana después.

Mi hermano está mejor y por eso ha ido toda la semana a la guardería. Tiene un poco de mocos pero nada que no se pueda limpiar con la manga, como él suele hacer.

miércoles, 19 de enero de 2011

La mala racha

Esta semana está yendo regular para mí. Mi hermano parece muy mejorado, con muchas ganas de correr, saltar y jugar, a pesar de tener mocos y poco apetito, en cambio yo, desde el domingo, estoy teniendo fiebre. Durante mucho rato tengo frío y luego calor y casi nunca tengo apetito. Me paso las tardes acostada en el sofá viendo los dibujos en la tele, aunque Miguelito se pone muchas veces por delante y no me deja. Está todo el rato intentando que yo juegue con él, y no entiende que no me apetece y que sólo tengo ganas de quedarme tranquilita, con mi mantita echada por encima viendo los dibujos de la tele. Así que podéis imaginar que durante estos tres días no he ido al cole, y me he ido quedando unos días en casa de una abuela y las otras veces en casa de la otra. ¡Me cuidan tan bien! A ver si pasa esta mala racha y puedo ir al cole a jugar con mis amigas.

martes, 18 de enero de 2011

Percuta y Minuta

Este pasado domingo hemos vuelto a ir al teatro, y no ha sido una ocasión cualquiera, sino que ha supuesto la primera vez que mi hermanito Miguel ha ido a ver una obra, con tan sólo dos años y tres meses. En cambio ha sido ya mi tercera vez . Mis padres no estaban muy seguros de si iba a resultar una buena idea eso de llevar a Miguel al teatro, pero al finalizar la obra estuvieron muy contentos con la decisión tomada. La obra se llamaba Percuta y Minuta.

Al principio de la actuación el chiquitín estaba algo distraído, pero conforme fueron avanzando en la obra Miguelito mostraba más interés. Mis padres se reían mucho al verlo sentado, quietecito, con la boca abierta y los ojos como platos mirando hacia el escenario. Yo, sin embargo, me aburrí un poco, y es que no me gustó tanto como las dos obras anteriores, porque no había ninguna princesa ni ningún príncipe ni estaba Calliou, pero sí que me reí cuando el hombre se tiró un gran peo al subir unas escaleras, y también participé cuando había que tocar las palmas y cosas así.

A Miguel le gustó la obra más que a mí, porque en la obra se tocaban muchos instrumentos musicales y a Miguel le gusta mucho la música, sobretodo la que hace mucho ruido, por lo que le gustó mucho ver cómo un hombre tocaba una batería.

Después del teatro yo estaba loca por volver a casa y es que me notaba algo cansada y soñolienta. Resultó que tenía algo de fiebre. Fuimos a parar a una pizzería que estaba muy cerca del teatro, donde me tomé unos macarrones buenísimos y un postre de chocolate para chuparse los dedos. Después volvimos a casa en coche, donde me eché una buena siestecita y en casa pasé un buen rato viendo los dibujos.