Les contaba que el fin de semana pasado fue muy intenso y, sin embargo, olvidé contarles lo que hicimos el domingo. A parte de levantarnos temprano, desayunar, ver los dibujos y todo eso, fuimos a almorzar al parque que hay cerca de casa, pero fuimos un rato antes para poder jugar. Llegando allí ya estaban los abuelos Pepa y Felipe que habían venido a vernos jugar un momento, pero no se quedaron a almorzar con nosotros porque ya habían quedado con unos amigos.
Os pongo una foto en la que se ve que tanto a mi hermano como a mí nos gusta hacerlo todo exactamente a contrario de como se debe hacer.