lunes, 9 de enero de 2017

Fin de año en Montefrío

Habíamos pasado la Nochebuena en casa de los abuelos Pepa y Felipe con toda la familia, y el día de Navidad en casa de mis padrinos MariCarmen y José. Pero para fin de año mis padres decidieron salir a conocer algo nuevo, visitar uno de esos rincones que hay por ahí que no conocemos y que seguro que son preciosos.

Alquilaron un piso junto con los padres de Daniel, Jaime y Gabriel, en Montefrío. Fue Daniel el que lo encontró buscando por Internet y la verdad es que acertó. Montefrío es un pueblo de la provincia de Granada muy bonito y muy curioso, aunque con bastante frío -como podíamos suponer del nombre- a pesar de que hizo un tiempo muy bueno y pudimos pasear muy bien. Montefrío se ha convertido desde hace poco tiempo en un destino muy turístico, desde que un artículo de la famosa revista National Geographic la incluyera en la lista de los diez pueblos con las mejores vistas del mundo. ¡Y  bien que lo merece estar! Además nos gustó mucho visitar la Iglesia de la Encarnación, que según mi padre se parece mucho a un edificio muy importante que hay en Roma, el Pantheón de Agripa. Era precioso por dentro y sobre todo por fuera.

Además de Montefrío fuimos a visitar el Castillo de La Mota en Alcalá la Real. ¡Vaya fortaleza más espectacular! Era gigante y mi hermano y yo junto con nuestros amigos lo pasamos genial allí dentro. Sólo estuvimos en Montefrío dos días, pero lo pasamos genial viendo cosas nuevas. Y en la fiesta de fin de año fuimos al mesón de Curro Lucena, a una gran cena de cotillón, donde lo pasamos súper bien. Había incluso un grupo de cinco chicas que cantaban y amenizaban la comida y luego iniciaban la fiesta. Se llamaban Las Bohemyans. Todo fue muy chulo.


lunes, 26 de diciembre de 2016

Muchas cosas

Los días van pasando tan rápidamente que cuando te das cuenta han pasado las semanas, y las semanas, a su vez, van con tanta prisa que los meses pasan sin darte cuenta. Y así, sin darnos cuentas hemos llegado a las navidades directos casi desde el verano, y nuestro estupendo viaje a París y Disneyland.

Pero no creáis que no hemos hecho nada, al contrario, no hemos parado de vivir experiencias.

A finales de verano, estando todavía de vacaciones, fuimos a celebrar el cumpleaños del tito padre, José Luis, a una casa con piscina que tiene en Torrox. ¡Qué bien lo pasamos!

En septiembre celebramos el cumpleaños de mamá, en el parque cerca de casa, con su familia, y también en el restaurante chino los cuatro juntos y lo pasamos muy bien en las dos celebraciones.

El octavo cumpleaños de Miguelito lo celebramos en un parque de bolas -al que a él le gusta-  con sus amigos del cole y del fútbol.  Y también fuimos un día a la pizzería que él quería y por supuesto a la feria, que empieza el día de su cumpleaños.

También celebramos el cumpleaños de mi padrino José Miguel y la abuela Pepa se operó la rodilla y ya está casi totalmente mejorada.

Y ahora ya, de repente, estamos en Navidad. Las notas de mi hermano y la mía son muy buenas y nuestros padres están muy contentos. Ahora solo hace falta que seamos más ordenados.

Y antes de olvidarme, os deseamos felices fiestas a todos. Un beso muy grande.




martes, 30 de agosto de 2016

¡En Disneyland París!

Sí, parece increíble pero no lo es, o sí, bueno, da igual. La cosa es que hemos estado en Disneyland París y ha sido súper súper súper chulísimo. Primero estuvimos en París cuatro días y después otros cuatro días en Disney. Ha sido muy cansado pero también muy divertido. No hemos parado de ver cosas, desde bien temprano hasta bien tarde. Hemos hecho muchísimas cosas como podéis imaginar y todas muy divertidas.

De París todo nos ha encantado. A mí me ha gustado mucho la entrada al Louvre, toda la plaza, los jardines, la pirámide de cristal, el arco del triunfo del carrusel, la simetría de los edificios. Todo era precioso. A Miguelito lo que más le ha gustado ha sido la torre Eiffel. Por primera vez quería hacerse fotos él solo, para enseñárselas a sus amigos por whatsapp. También nos encantó un tobogán de cinco plantas por el que nos tiramos. ¡Era espectacular! Subíamos por un ascensor y no parabas de dar vueltas. ¡Chulísimo!

En París tomamos tortitas con nutella, crêpes de distintas formas, batidos, helados y bastantes hamburguesas con patatas fritas. Una cosa que nos encanta a mi hermano y a mí es montarnos en medios de transportes distintos. Furgonetas, aviones, funiculares, metros, autobuses descapotables de dos plantas, los Bateaux Mouches incluso en pasarelas mecánicas y ascensores inclinados como los que suben en la torre Eiffel. Nos encanta montar en cosas distintas.

Disney es un lugar perfecto para los niños. Atracciones por todas partes, a cada cual más chula, comidas sabrosísimas. Todo decorado pensando en los niños. Había pasacalles y un espectáculo final cada día que te quedabas con la boca abierta sin poder evitarlo. Lo pasamos genial. Aquí os dejo un par de todos y os iré contando más cosas conforme se me vayan ocurriendo. ¡Qué lastima que todo ya acabó!


lunes, 15 de agosto de 2016

En el Bosque y Grazalema

Pocos días después de regresar de la casa rural de Teba, casi con el tiempo justito para deshacer las maletas, lavar la ropa y volver a llenarla, nos fuimos de nuevo esta vez a El Bosque, en la provincia de Cádiz, a un hotel rural que ya conocemos bien, el hotel Las Truchas. Sólo íbamos a pasar el fin de semana, es decir, dos noches pero tres días, que no es poco. Más que suficiente para pasarlo bomba. Y más cuando no íbamos solos sino que también estaban nuestros amigos Sagrario y Miguel con sus tres hijos: Dani, Jaime y Gabriel.

La mayor parte del tiempo lo pasamos jugando en la piscina, con la pelota de agua, o con las pistolas de agua, bien equipados con las gafas de natación, pero también jugamos al parchís, y al billar. Y un día fuimos de excursión por el sendero del río Majaceite, estuvo muy divertido. La única cosa mala fue que de repente empezó a sangrarme en abundancia la nariz. No es algo que me ocurra muy a menudo, pero me ocurre. Por suerte no estábamos muy lejos de un albergue y allí encontramos un baño donde poder curarme.
  
En el fin de semana no sólo descansamos sino que también disfrutamos de lo lindo de la gastronomía típica de la sierra de Cádiz. De remate -como dice mi abuelo Felipe- hicimos una parada para almorzar en Grazalema, en el camino de vuelta. Es un pueblo donde mi madre pasó cursos completos dando clases. Mis padres tienen bonitos recuerdos de aquella época.


domingo, 31 de julio de 2016

La habitación arcoiris en Teba

Ya tenemos desde hace mucho tiempo el verano metido encima de nuestras cabezas, y con él el calor sofocante, el sudor y las ganas de tomar un refresco fresquito. Menos mal que nosotros vivimos muy cerquita del mar Mediterráneo y que siempre que podemos vamos a la playa y nos refrescamos bastante. Además en casa tenemos aire acondicionado y a pesar de que nuestros padres nos dicen que hay que mirar por el dinero que cuesta el fresquito, la verdad es que ni mi hermano ni yo estamos muy atentos a lo que eso supone y cada vez que tenemos calor encendemos el aire sin miramientos. Es tanto así que ya lo hacemos casi inconscientemente.

Por si todo lo anterior no fuese suficiente, también vamos a veces a alguna que otra piscina que tienen algunos amigos y familiares. Nos encanta ir a la piscina. Además también realizamos alguna que otra escapada con los amigos o la familia y vamos a pasar un fin de semana a un hotel o a una casa rural, donde es obligatorio que haya piscina. Este año, hace un par de semanas, nos juntamos con unos amigos y fuimos a Teba, a una casa rural donde nos reunimos y lo pasamos genial. Lo cierto es que hizo mucho viento. Tanto que por ejemplo mi padre, que no es muy amigo de remojos, ni se bañó. Mi hermano y yo nos bañamos y mucho pero no tanto como solíamos, porque con tanto viento apetecía mucho menos. No importó, lo pasamos genial igualmente.

En el cuarto que nos quedamos nosotros había una decoración estupenda, por lo menos para mí, y en parte por eso nos decidimos por nuestra habitación, ya que insistí bastante para que nos quedáramos allí. Al final la habitación nos sirvió un montón de veces como sala de fiestas y lo pasamos genial en ella.

En la fotos fiestera se puede ver, de izquierda a derecha:
Miguel, Celia, Dani, Laura (trepando a la cama), 
Martina (sentada tranquilita), Sofía y Lucas (disfrutando de la mosquitera).

lunes, 4 de julio de 2016

En Chiclana con escayola

Ya sabéis que mi hermano es bastante inquieto y que mis padres se pasan todo el día diciéndole Miguelito estate quieto, Miguelito ten cuidado que te vas a caer, Miguelito mira por donde andas, Miguelito un día de estos te vas a hacer daño... y así cada día cientos de veces. Pues más tarde o más temprano ese día llega y ya no hay vuelta atrás. Miguelito estaba en el patio del colegio, durante la hora del recreo, jugando al fútbol y en un regate pisó la pelota y como la pelota es de espuma se dobló el tobillo y cayó con tan mala suerte que apoyó la mano con una mala postura y se fracturó un dedo y se desprendió una articulación.

Ese mismo día ya iba con una escayola. En realidad era una escayola de esas que son por abajo escayola y por arriba venda. Un auténtico rollo. Una escayola es una molestia siempre pero tener escayola justo cuando te vas a ir a un hotel a Chiclana con piscina y con todo incluido, lo es aún más. Y eso justamente fue lo que pasó.

Nos fuimos a Chiclana, aunque el coche pinchó una rueda y tuvimos que cambiarla antes, lo que nos retrasó un par de horas la salida, y Miguelito estuvo todo el fin de semana con escayola y tuvo que ponerse una funda cada vez que se metía en la piscina y no podía sumergirse ni nada de eso. Aunque no lo creáis, aún así lo pasamos superbien, y Miguelito fue bastante responsable con la escayola y no la mojó.

Lo pasamos genial todos juntos. Aquí en esta foto se puede ver lo bien que lo pasamos. No hace falta nada más para comprobarlo.

Por orden de izquierda derecha:
Miguel, Daniel, Laura, Martina, Celia, Sofía y Lucas.

jueves, 30 de junio de 2016

La lámpara y la Wii

Como todo lo malo y desastroso de la casa no siempre lo iba a ocupar mi hermano, el último fin de semana de mayo mamá se fue a trabajar y papá se quedó en casa con nosotros y tras mucho insistirle conseguimos que nos pusiese la Wii en el salón. Como siempre hacemos, apartamos la mesa hacia el fondo para que quede un buen espacio entre la televisión y el sofá para poder disfrutar de amplitud para jugar con libertad de movimientos.

Pero, ay, tanta libertad de movimientos hizo que, en un momento intenso del juego, en uno de esos momentos que hay que darlo todo, yo, con todo lo larga que soy y con el mando de la Wii en la mano, salté para hacer un smash jugando al tenis y así aplastar a mi hermano y ganar un punto. Pero tanto estirarme y tantas ganas puse que golpeé la lámpara del salón con mucha fuerza. ¡Crash!

Después de todo tuvimos suerte, porque después de romper una de las tulipas de la lámpara del salón y de salpicar y expandir un montón de cristales por el salón, no hubo ningún herido. Lo peor de todo es que mi padre vino a ver cómo jugábamos cinco minutos antes y me dijo que tuviera cuidado con la lámpara no le fuese a dar un golpe. Fue decirlo y ocurrir.





miércoles, 8 de junio de 2016

Valiente pirata

Por todos es sabido que mi hermano Miguel es un niño inquieto y que a veces es o muy bruto o muy torpe, y en algunas ocasiones las dos cosas juntas. Recientemente fuimos a la oficina donde trabaja papá a visitarlo y allí estaba Pepe, que nos regaló a mi hermano y a mí una regla de plástico que también sirve como marcador de páginas. Muy chulas.  Un regalo estupendo... si se sabe utilizar.

Miguelito nada más salir de la oficina se puso a lanzar la regla para arriba para cogerla después. Un juego simple y tontorrón. Pero como lo hace tantas veces y pasan las cosas que pasan,  la regla se le vino a clavar con la punta en el ojo, con tan mala suerte que se lesionó la cornea del ojo derecho. Como la oficina de papá no está muy lejos del médico mamá lo llevó para que lo viera el pediatra. Parche en el ojo durante unos días. ¡Valiente pirata!

Por suerte no fue nada muy grave y ya está más que recuperado, pero cualquier día de estos nos da un disgusto más gordo. Se ve venir.

lunes, 23 de mayo de 2016

¡Diez añitos ya!

Llegó el día de mi cumpleaños y cayó en sábado y no tuve que ir al colegio. Mis padres me entregaron sus regalos de cumpleaños la noche anterior, que como siempre me encantaron, y les pedí ir a almorzar a mi pizzería favorita, que está en el paseo marítimo de Fuengirola donde cocinan una lasagna que está riquísima. Así que allí nos plantamos. ¡Qué bien comimos! Y además hizo un día estupendo. Muy soleado pero fresquito.

Desde allí fuimos a tomar helado a Tita Fina, otro sitio de los que están entre mis favoritos, donde me tomé un helado bien rico. Después toda la tarde en casa, pasándolo bien, donde mis padres y mi hermano me sorprendieron con una tarta y me cantaron feliz cumpleaños. Incluso soplé las velas. El resto de la tarde lo pasé con mis cosas y disfrutando, porque la verdadera fiesta de mi cumpleaños la celebré el jueves siguiente. 

Ya hacía tiempo que tenía ganas de celebrar mi cumpleaños en una bolera en la que yo había estado en otro cumpleaños. Así que desde hacía unas semanas que teníamos reservada la bolera para celebrar mi cumple. En la bolera, además de varias boleras, hay futbolines, mesas de billar y cosas así. Sitio de sobra para que todo el mundo lo pasara estupendo. Vinieron todos mis primos menos Natalia, que juntos con mis tíos tenían un viaje pendiente al día siguiente,  los abuelos estuvieron y casi todos mis titos. ¡Y mis padrinos claro! También vinieron algunas amigas mías del cole con las que me lo pasé muy bien. En definitiva fue un cumpleaños muy bien celebrado y donde me lo pasé superrequetebien!!

viernes, 29 de abril de 2016

Recibiendo premios

El viernes pasado, justo el día antes de mi cumpleaños, se entregaban en el colegio los premios culturales del curso. Yo andaba muy ilusionada porque esperaba que me entregaran un par de ellos, y así fue. Mi padre pudo pedirse libre la mañana en el trabajo para estar asistir, así como también vinieron mi abuelo Miguel y Rosa y mi abuela Pepa y mi abuelo Felipe. Mamá tuvo que llegar tarde porque no tenía fácil venir a verme. No importa porque yo sabía que aunque ella no estaba allí, en realidad sí estaba, como mi abuela Pepi.

Gané el primer premio de poesía, y recibí una gran copa por ello. Además salí a recitar mi poema delante de todo el mundo. Muchos nervios y a la vez mucha ilusión. También gané otra copa, algo de menor tamaño, por ser finalista en la categoría de cómic. Y, por si fuese poco, también recibí un diploma en la  categoría de cuento. Como final de fiesta bailamos todos los niños juntos un baile en el patio del colegio. Fue muy divertido y nos lo pasamos bomba. Habíamos ensayado los días anteriores y nos salió muy bien, la verdad. Mi hermano Miguel, que estuvo en la grada todo el rato presente, también bailó. Este año no pudo recibir ningún premio, pero el año pasado sí que se llevó.

Al terminar la fiesta en lugar de volver al colegio o regresar al comedor, nos fuimos con todos juntos a almorzar a la calle.

Por la tarde, mamá regresó al trabajo, y papá, Miguelito y yo fuimos juntos al cine y vimos El libro de la Selva. ¡Nos encantó! Después pasamos un buen rato en el parque que hay cerca de casa de nuestros abuelos con nuestros primos Lucas, Martina y con tita Cristina .
Mamá vino a recogernos en cuanto salió del trabajo. ¡Vaya día más completo! ¿a que sí?


lunes, 28 de marzo de 2016

Semana Blanca cultural

La última semana de febrero en nuestra provincia es la Semana Blanca, que es una semana en la que ni mi hermano ni yo tenemos colegio, por lo que es una semana superdivertida. En esos días siempre solemos ponernos al día con los líos de la casa. Ya sabéis, ordenar una estantería, tirar las cosas que vamos acumulando y no necesitamos y cosas así. Lo que mi padres llaman aprovechar el tiempo. 

Pero también llevamos a cabo actividades como estar tumbados en el sofá viendo la tele, o tirados en la cama leyendo algún libro, o haciendo un puzle o cosas así. También se da la circunstancia de que en Semana Blanca nuestra madre también está de vacaciones y nos hace comidas especiales y, en general, podemos descansar más de lo normal. En eso consisten las vacaciones.

Por desgracia mi padre no tiene vacaciones de Semana Blanca, pero como algo excepcional este año se pidió la mañana del viernes, de manera que pudimos ir a desayunar a la calle y después a visitar el Museo Ruso San Petersburgo de Málaga. Mis padres tenían ganas desde hace tiempo de ir a visitarlo. Está chulísimo y a mí me encantó. Creo que le gustó hasta a Miguelito, que es de los cuatro al que menos le gustan los museos.

En la foto salimos mi madre, mi hermano Miguelito y yo. Estamos posando delante de uno de los cuadros más chulos que hay, o al menos el que más me gustó. Se llama Carnaval y es de Borís Kustódiev. Está chulísimo.

Después del museo visitamos uno de los restaurantes que más le gustan a mi padre. El restaurante Iñaki, que no está muy lejos de allí. No es la primera vez que vamos, y tampoco será la última. ¡Qué rico todo! Ya estoy deseando que pongan una nueva exposición en el museo para hacer otra visita al Iñaki.

jueves, 3 de marzo de 2016

Un mundo de fútbol

A mi hermano Miguelito le gusta mucho el fútbol, muchísimo diría yo. Se pasa el día entero alrededor del fútbol. En la estantería que hay sobre la cama tiene siempre las estampas de fútbol, las repes. Las mira, las remira, las lee y las relee, parece que se las estuviera aprendiendo de memoria, y en realidad es así. Se sabe los nombres de casi todos los jugadores, y también la altura. Mira todos los datos que vienen en las estampas. Luego tiene el álbum, que ya ha completado, y cuando digo completado quiero decir eso. No le falta ni una sola estampa.

En su mochila siempre lleva una pelota para jugar en el recreo y para después del comedor. Puede que se le olvide la libreta de matemáticas o el libro de inglés pero la pelota seguro que no. En el ipad y en el ipad mini está siempre jugando al fútbol. No para. Desde que se levanta hasta que se acuesta va con la cabeza agachada jugando al fútbol en la pantalla. Aparte tiene entrenamiento dos tardes a la semana en su equipo de fútbol, y los fines de semana partidos con su equipo. Y para colmo mis padres le han sacado recientemente el carnet de fútbol del Málaga de la segunda vuelta, de modo que ahora cada dos semanas va a la Rosaleda a ver partidos. Mi padre le ha conseguido un asiento junto a ellos y va más contento que unas pascuas. Además está resultando ser talismán.

Nada más que esta temporada ya ha visto en la Rosaleda al Atl. Madrid (1-0), Getafe (3-0), Barcelona (1-2) y al Real Madrid (1-1). No sé si me olvido alguno. Y ya ha visto muchos de los mejores jugadores de la Liga. Encima, por si fuese poco, se van a darse unas comilonas antes de los partidos que vaya.