viernes, 29 de abril de 2016

Recibiendo premios

El viernes pasado, justo el día antes de mi cumpleaños, se entregaban en el colegio los premios culturales del curso. Yo andaba muy ilusionada porque esperaba que me entregaran un par de ellos, y así fue. Mi padre pudo pedirse libre la mañana en el trabajo para estar asistir, así como también vinieron mi abuelo Miguel y Rosa y mi abuela Pepa y mi abuelo Felipe. Mamá tuvo que llegar tarde porque no tenía fácil venir a verme. No importa porque yo sabía que aunque ella no estaba allí, en realidad sí estaba, como mi abuela Pepi.

Gané el primer premio de poesía, y recibí una gran copa por ello. Además salí a recitar mi poema delante de todo el mundo. Muchos nervios y a la vez mucha ilusión. También gané otra copa, algo de menor tamaño, por ser finalista en la categoría de cómic. Y, por si fuese poco, también recibí un diploma en la  categoría de cuento. Como final de fiesta bailamos todos los niños juntos un baile en el patio del colegio. Fue muy divertido y nos lo pasamos bomba. Habíamos ensayado los días anteriores y nos salió muy bien, la verdad. Mi hermano Miguel, que estuvo en la grada todo el rato presente, también bailó. Este año no pudo recibir ningún premio, pero el año pasado sí que se llevó.

Al terminar la fiesta en lugar de volver al colegio o regresar al comedor, nos fuimos con todos juntos a almorzar a la calle.

Por la tarde, mamá regresó al trabajo, y papá, Miguelito y yo fuimos juntos al cine y vimos El libro de la Selva. ¡Nos encantó! Después pasamos un buen rato en el parque que hay cerca de casa de nuestros abuelos con nuestros primos Lucas, Martina y con tita Cristina .
Mamá vino a recogernos en cuanto salió del trabajo. ¡Vaya día más completo! ¿a que sí?


lunes, 28 de marzo de 2016

Semana Blanca cultural

La última semana de febrero en nuestra provincia es la Semana Blanca, que es una semana en la que ni mi hermano ni yo tenemos colegio, por lo que es una semana superdivertida. En esos días siempre solemos ponernos al día con los líos de la casa. Ya sabéis, ordenar una estantería, tirar las cosas que vamos acumulando y no necesitamos y cosas así. Lo que mi padres llaman aprovechar el tiempo. 

Pero también llevamos a cabo actividades como estar tumbados en el sofá viendo la tele, o tirados en la cama leyendo algún libro, o haciendo un puzle o cosas así. También se da la circunstancia de que en Semana Blanca nuestra madre también está de vacaciones y nos hace comidas especiales y, en general, podemos descansar más de lo normal. En eso consisten las vacaciones.

Por desgracia mi padre no tiene vacaciones de Semana Blanca, pero como algo excepcional este año se pidió la mañana del viernes, de manera que pudimos ir a desayunar a la calle y después a visitar el Museo Ruso San Petersburgo de Málaga. Mis padres tenían ganas desde hace tiempo de ir a visitarlo. Está chulísimo y a mí me encantó. Creo que le gustó hasta a Miguelito, que es de los cuatro al que menos le gustan los museos.

En la foto salimos mi madre, mi hermano Miguelito y yo. Estamos posando delante de uno de los cuadros más chulos que hay, o al menos el que más me gustó. Se llama Carnaval y es de Borís Kustódiev. Está chulísimo.

Después del museo visitamos uno de los restaurantes que más le gustan a mi padre. El restaurante Iñaki, que no está muy lejos de allí. No es la primera vez que vamos, y tampoco será la última. ¡Qué rico todo! Ya estoy deseando que pongan una nueva exposición en el museo para hacer otra visita al Iñaki.

jueves, 3 de marzo de 2016

Un mundo de fútbol

A mi hermano Miguelito le gusta mucho el fútbol, muchísimo diría yo. Se pasa el día entero alrededor del fútbol. En la estantería que hay sobre la cama tiene siempre las estampas de fútbol, las repes. Las mira, las remira, las lee y las relee, parece que se las estuviera aprendiendo de memoria, y en realidad es así. Se sabe los nombres de casi todos los jugadores, y también la altura. Mira todos los datos que vienen en las estampas. Luego tiene el álbum, que ya ha completado, y cuando digo completado quiero decir eso. No le falta ni una sola estampa.

En su mochila siempre lleva una pelota para jugar en el recreo y para después del comedor. Puede que se le olvide la libreta de matemáticas o el libro de inglés pero la pelota seguro que no. En el ipad y en el ipad mini está siempre jugando al fútbol. No para. Desde que se levanta hasta que se acuesta va con la cabeza agachada jugando al fútbol en la pantalla. Aparte tiene entrenamiento dos tardes a la semana en su equipo de fútbol, y los fines de semana partidos con su equipo. Y para colmo mis padres le han sacado recientemente el carnet de fútbol del Málaga de la segunda vuelta, de modo que ahora cada dos semanas va a la Rosaleda a ver partidos. Mi padre le ha conseguido un asiento junto a ellos y va más contento que unas pascuas. Además está resultando ser talismán.

Nada más que esta temporada ya ha visto en la Rosaleda al Atl. Madrid (1-0), Getafe (3-0), Barcelona (1-2) y al Real Madrid (1-1). No sé si me olvido alguno. Y ya ha visto muchos de los mejores jugadores de la Liga. Encima, por si fuese poco, se van a darse unas comilonas antes de los partidos que vaya.


lunes, 29 de febrero de 2016

Star Wars: El despertar de la fuerza

Justo el día después de nuestra excursión a Rute y de ver el Belén de chocolate y la comilona en la Venta Talillas, al día siguiente fuimos al cine para ver el séptimo episodio de Star Wars.

Para ver el último capítulo de Star Wars primero tuvimos que ver los seis capítulos anteriores, que se dice pronto. Mi padre vio que mi hermano y yo estábamos como dos bobos abducidos viendo el anuncio de la tele con la boca abierta y nos preguntó si nos gustaría verla. Y gritamos ¡Sí! Entonces nos dijo que estaba dispuesto a llevarnos al cine para verla cuando la estrenen pero que antes deberíamos conocer la historia completa. De cabo a rabo. Así que desde casi ese primer día fuimos aprovechando los fines de semana y los cuatro juntos en el sofá del salón con un buen bowl de palomitas nos fuimos viendo las seis películas anteriores, una detrás de otra. Cada día una claro.

Conforme más Star Wars veíamos más nos gustaba. A mí me gustaba pensar que pilotaba una nave espacial como Leia, a través de la inmensidad estrellada del universo y a mi hermano Miguelito el personaje que más le gusta es Anakin, ese niño tozudo que parece tener todas para llegar algún día a ser un Jedi aunque luego, bueno, todos deberíais saber a estas alturas lo que le pasa luego a Anakin, pero por si acaso no voy a ser yo la que destripe una parte importante de la trama. A mi padre le gusta mucho Yoda y también Chewbacca y en general a todos nos gusta R2D2 y C3PO.

Cuando por fin vimos las seis películas, una detrás de la otra, por el orden que mi padre creyó que era el mejor para nosotros, por fin estábamos preparados, de manera que el domingo 3 de enero fuimos a la sesión matinal y en una sala donde la ofrecían en 3D vimos Star Wars: El despertar de la fuerza, acompañados de un gran cubo de palomitas, claro.
 
Después de la película fuimos a la Pizzería Mamma Mía a comer pasta. Nos encanta la pasta. Los espaguetis son la comida favorita de Miguel y yo estoy indecisa de si me gustan más los espaguetis o la lasaña. ¡Qué rica está la pasta!


domingo, 28 de febrero de 2016

El Belén de chocolate

Todavía estábamos de lleno en las fiestas navideñas, era dos de enero, ya habíamos pasado el fin de año en casa de los abuelos Pepa y Felipe y mis padres planearon ir a Rute, donde todos los años preparan un Belén de chocolate, sí de chocolate. Parece extraño pero es así. Cada figura del belén, cada animalito, cada pequeño arbusto, camello o establo, todo, absolutamente todo, está fabricado con chocolate. Es divertido y curioso  pero entraban unas ganas de comer chocolate que no veas.

Había allí bastante gente que había pensado lo mismo que nosotros y tuvimos casi que ponernos en una fila para ir lentamente andando frente al Belén. Al final de la visita te regalaban una pastillita de chocolate. Y nosotros no pudimos evitar comprar una tableta de chocolate. Ya que estábamos allí teníamos que probarlo. Además del Belén de chocolate también visitamos el museo del turrón. Todo fue muy entretenido. Ademas había una especie de Belén de Disney donde se veían escenas de las distintas películas de Disney. En realidad éste me gustó más.

Cerca de Rute, sin tener que dar un rodeo muy grande está Villanueva del Trabuco, donde hay una venta que a mi padre le gusta mucho, la Venta Talillas. De manera que llamó por teléfono y reservó mesa. En un rato pequeño nos plantamos en la Venta. Unas migas, un flamenquín y mi padre un plato de choto que yo probé y estaba riquísimo. ¡Qué bien comimos! ¡Incluso nos trajimos comida de sobra!

Quedamos en que si podíamos el año que viene repetiríamos, sino Rute sí la Venta Talillas. Umm

sábado, 30 de enero de 2016

En el Parque de las Ciencias

La misma mañana siguiente después del partido de Unicaja en la Euroliga, aún en diciembre del años pasado, fuimos a Granada. La intención de mis padres era quedar con unos amigos suyos, Rebeca e Iñaki, y lo hicimos en el Parque de las Ciencias de Granada. Un sitio chulísimo para visitar.

El Parque de las Ciencias de Granada es inmenso. Lo primero que visitamos fue una exposición sobre el Titanic. Realizamos la visita con audioguía y aunque es un poco larga fue entretenida. En esa primera exposición lo que más nos gustó fue la maqueta a escala del Titanic. Se podían ver los detalles del interior y como estaba aún en construcción pudimos contemplar el inmenso trabajo que contiene. También pudimos ver por primera vez una impresora en 3D. ¡Qué chula!

Después de esta primera exposición nos reunimos en el hall principal del Parque con Rebeca e Iñaki, y todos juntos fuimos a ver una exposición en la que estaba Ötzi, el hombre de hielo, con más de 3200 años en sus deterioradas espaldas. La exposición se llamaba: Momias. Testigos del pasado, y no es una exposición cualquiera. Estaba llena de momias de distintas partes del mucho y de distintas civilizaciones.  Entre muchas de ellas había sobre todo momias americanas y momias egipcias, todas feísimas y al mismo tiempo algo siniestras. Eran como monstruos disecados que parecía que en cualquier momento iban a volver a la vida y a agarrarte del cuello con sus afilados huesos. Por suerte nada de esto pasó y salimos de la sala sanos y salvos. ¡Qué alivio!

Bajamos al centro de Granada andando, en un largo paseo, hasta un restaurante donde almorzamos estupendamente. Rebeca nos enseñó su recién estrenado tatuaje. ¡Qué valiente tiene que ser Rebeca! Iñaki dejó a Miguelito boquiabierto con su chubasquero de la Real Sociedad, que era muy grande pero cabía en un bolso muy pequeño. A partir de ahí todo fue pasear por calles llenas de encanto. Quedamos en una cafetería con unos amigos de Rebeca e Iñaki, y tomamos alguna bebida, luego también tomamos una estupenda porción de tarta de queso que Iñaki nos invitó. Dijo que estaba riquísima y la verdad es que decía la verdad. Nos despedimos apresuradamente de ellos porque cogimos un taxi y regresamos al Parque de las Ciencias. Aún nos dio tiempo a holgazanear un poco más por el Parque hasta que nos echaron. Ya de vuelta a casa, en el coche, todos echamos un buen sueño. Bueno todos menos papá que tenía que llevar los ojos bien abiertos. Otro día estupendo para recordar.

jueves, 28 de enero de 2016

En el Martín Carpena

Sin esperarlo mi padre nos preguntó si nos gustaría a mi hermano y a mí acompañarlo a ver un partido de baloncesto. Fue así, sin venir a cuento, ni siquiera él lo había preparado con antelación. Su amigo Miguel, el padre de Dani, Jaime y Gabriel, le dijo que igual podía conseguir unas entradas para el partido, y que él y Dani iban a ir a verlo, que si nos queríamos apuntar. Un partido de basket, del Unicaja en el Martín Carpena. ¡Otra experiencia nueva!

En muchos de los días cuando vamos en coche de camino a Málaga siempre le preguntamos a nuestros padres qué es el estadio que se ve desde la carretera y siempre nos dice que es el Estadio del Unicaja, el equipo de baloncesto de la ciudad de Málaga.

Era un lunes y el partido iba a ser un martes, y tanto mi hermano como yo no lo dudamos ni un segundo y decidimos asistir. Así que el martes, tan pronto como salió mi padre del trabajo vino a casa a recogernos y tiramos para el estadio. Como llegamos pronto, aparcamos bien.

El partido de baloncesto era el primero de la segunda ronda de Euroliga, y era contra el equipo turco, Darussafaka Dogus. El partido fue muy emocionante y el Unicaja terminó ganando por 70 - 62, pero al descanso perdía por 29 - 32 y empezamos a sospechar lo peor, aunque punto a punto el Unicaja fue tomando una ventaja que nos tranquilizó. Lo pasamos muy bien, la verdad y ya estamos deseando volver para animar a nuestro equipo, ¡el Unicaja!

miércoles, 20 de enero de 2016

Todos a una

El día después de Navidad, a pesar de que estábamos cansados y de que además teníamos muchas ganas de quedarnos en casa jugando con nuestros nuevos juguetes, fuimos a Alhaurín de la Torre donde mi hermano jugaba un torneo con la categoría B de su equipo. Como muchos niños estaban fuera, resultó que les faltó gente, de modo que el entrenador del B se llevó a dos del equipo A, los dos más pequeños creo yo. Allí jugaron tres partidos y perdieron los tres. ¡Vaya carita que traía al acabar los partidos! Aunque luego, la verdad, es que se lo pasa pipa.

Pero mientras estaba jugando el torneo, su entrenador del A, preguntó si le daría tiempo de llegar a otro campo a jugar otro partido, de manera que nada más acabar un torneo nos fuimos a un memorial, también en Alhaurín de la Torre, solo que en otro estadio.Llegamos justo para saludar a sus amigos y seguidamente calentar (¿calentar?) y jugar el partido. Ganaron 6-0. ¡Jo qué contento estaba! Sólo él pudo marcar tres goles más. Tiró dos fuera por poco. Uno por apenas una palma por encima del larguero y otro rozando el palo, con el portero batido totalmente, y otro tiro dio en el palo. ¡Qué mala suerte! No le importó, porque lo verdaderamente importante es que ganaron el partido.

Regresamos a casa y Miguelito estaba reventado y no me extraña. Yo también y bueno, todos, pero la vida es así, hoy te esfuerzas por tu hermano o tus padres, y mañana ellos se esfuerzan por ti.


jueves, 7 de enero de 2016

Una Navidad imperial

El día de Navidad, después de abrir los regalos de casa y darnos un gran desayuno, recomenzamos a poner orden en la casa porque esperábamos que vinieran tita Rosi y tito Chiqui con nuestros primos Daniel y Laura. Los abuelos Pepa y Felipe también se unieron a nosotros en casa el día de Navidad, y más tarde, a la hora del café, vinieron tito Francisco, tita María José y nuestra prima Celia.

Comimos estupendamente de nuevo, porque Mamá es una magnífica cocinera -por si no lo he dicho antes- y durante la tarde jugamos un montón con el primo Daniel a la Wii. Lo pasamos en grande. Al final yo me fui a mi cuarto a jugar con Celia, mientras que mi hermano y Daniel se quedaron más rato jugando a la Wii. Pero cuando la tarde estaba. Después del café jugamos todos juntos al bingo. El bingo es un juego muy divertido, porque puedes ganar una buena cantidad de dinerito con sólo tener un poco de suerte. ¡Yo tuve un poco de suerte y gané una línea!

Cuando terminamos de jugar al bingo y todos los titos, primos y abuelos se fueron, nos quedó la casa hecha un patatal, pero nos pusimos los cuatro manos a la obra y en apenas una hora devolvimos la mesa a su lugar, el árbol a su esquina, las cajas de juguetes a su sitio. Los juguetes, los cubiertos, los vasos. Todo de vuelta a su lugar. Cada cosa a su sitio y es que quien quiere conseguir algo, un esfuerzo le cuesta.

Nosotros queríamos ver el tercer episodio de Star Wars, porque recientemente habíamos comenzado a ver la serie y queríamos verla completa antes de ir al cine a ver el episodio séptimo, por eso nos dimos tanta prisa. Finalmente conseguimos recoger todos los líos de modo que pudimos ver el episodio tercero, donde estaban pasando cosas muy intensas en el Imperio. Y aunque acabamos muy tarde no importaba porque al día siguiente estábamos de vacaciones. ¡Yiiiiha!


martes, 5 de enero de 2016

Nochebuena en casa

¡Hola! ¡Buenos días! ¡Y Felices fiestas a todos! ¡Y feliz año nuevo! Vaya cómo ha empezado el año. A ver por donde empiezo a contaros todas las cosas que estamos haciendo últimamente. Creo que lo mejor será comenzar por el principio.

Lo primero que suele ocurrir justo antes de comenzar las vacaciones son las notas. La verdad es que este año tanto mi hermano como yo hemos sacado muy buenas notas, con muchos sobresalientes y algunos notables y un sólo bien. Yo he sacado todo sobresaliente menos en matemáticas, porque tuve unos pequeños errores tontos y al final sólo me quedé con un notable. El resto todo sobresalientes y con muchos dieces.

Miguelito también ha tenido muy buenas calificaciones. Él ha sacado cinco sobresalientes, dos notables y un bien en educación artística y es que parece que le gusta mucho hacer el payaso, pero ha prometido que en la próxima evaluación va a tener más seriedad en las clases. Para ser el primer año que hace exámenes no está nada mal.

Justo después de las notas llegaron las vacaciones y con ellas la Nochebuena y la Navidad. Este año las dos primeras fechas señaladas las íbamos a celebrar en nuestra casa, por lo que nos pusimos manos a la obra y tanto mi hermano como yo ayudamos muchísimo. Para el día de Navidad vinieron a nuestra casa mis padrinos Mari Carmen y José Miguel y también los abuelos Pepa y Felipe. Montamos la mesa grande en el salón y comimos muy pero que muy bien. El día anterior habíamos ido a hacer una compra gigante y todo salió estupendo. ¡Mamá es una gran cocinera! Papá Noel dejó para mi hermano y para mí en casa de los padrinos una Wii con muchísimos juegos. ¡Jo, qué sorpresa! No lo hubiésemos imaginado nunca. A mi padre también le trajeron unos auriculares estupendos que le encantaron y a mi madre un juego de la Wii para mantenerse en forma. Estuvimos toda la tarde jugando con un la Wii. ¡Qué divertido! Acabamos cansadísimos de tanto jugar.

A la mañana siguiente, el día de Navidad, despertamos pronto para ver si Papá Noel había dejado algún regalo en nuestra casa. ¡Y vaya si se acordó! A mí me trajo un libro del Diario de Nikki, un bolso de un búho y un joyero que me encantaba, a mi hermano un libro de fútbol, coches de Hot Wheels y un monopatín naranja. A mamá una caja de perfume y unos botines negros y a mi padre una sudadera del Málaga y un libro que le hizo mucha ilusión.

jueves, 24 de diciembre de 2015

En el Selwo Aventura

El lunes del pasado puente de diciembre, justo el día después de haber ido a ver las luces navideñas en la Calle Larios de Málaga, fuimos a Estepona para conocer el Selwo Aventura. Mis padrinos Mari Carmen y José Miguel quisieron invitarnos. Ya hacía mucho tiempo que teníamos pendiente venir a verlo juntos pero por una cosa o por otra no habíamos podido, pero no importaba, ahora sí que sí lo conseguimos. La pena fue que mi prima Natalia no pudo venir porque le pilló fuera.

El Selwo Aventura abría sus puertas a las 10:00 y unos minutos antes de que abrieran estábamos allí todos dispuestos para entrar.  Lo primero que vimos casi nada más entrar fue el guepardo, el mamífero terrestre más rápido del planeta. ¡Qué bonitos son! Los vimos bien cerca porque la cuidadora les dio un aperitivo delante nuestra.

Junto a la celda del guepardo estaban estratégicamente colocadas las gacelas, el alimento favorito del guepardo. Junto a las gacelas pudimos incluso tocar unos animales que parecían burros con listas como las cebras pero que no eran ni una cosa ni la otra, sino que eran asnos somalís. Vimos rinocerontes blancos, hipopótamos, ñus, cebras y hasta elefantes. Mi hermano, mi padrino y yo le dimos de comer a una jirafa (¡qué lengua tan larga tienen!) y también entramos en una zona reservada donde también dimos de comer a varias cabras enanas. Esto le gustó mucho a Miguelito. También vimos cómo le dieron un aperitivo a los leones y también una exhibición de aves que fue realmente impresionante. ¡Jo! ¡Cómo bajaban desde el cielo y volaban directas hasta el brazo del adiestrador! Ver de cerca un búho real o al buitre leonado era espectacular. Miguelito se hizo una foto con el búho. Como mi hermano se apunta a un bombardeo se apuntó a un paseo en dromedario. Fue un paseo pequeño, pero suficiente para luego ir presumiendo. Yo no quise montarme en el dromedario pero en cambio pisé una caca de dromedario. ¡No pasa nada!

Mi padre disfrutó grabando casi en primicia al lince ibérico, que es muy muy tímido y complicado de ver. A mi madre le impresionó mucho la hiena. A mí, una de las cosas que más me gustó fue cruzar por el inmenso puente colgante que había encima del lago central. Fue muy emocionante.  Eso y los flamencos que me encantan así tan rosita. Lo que menos me gustó fueron los reptiles y esos bichos, aunque reconozco que es impresionante ver de cerca a una anaconda, una boa o una serpiente pitón.

Al final pudimos realizar el recorrido completo y no dejamos nada por hacer. Ya casi estaban cerrando las puertas cuando salimos. Fuimos casi los últimos. Para despedirnos varios pavos reales extendieron completamente su plumaje y pudimos ver lo bonito que es bien cerca. Nos despedimos en el mismo parking y mi hermano y yo caímos derrotados en los asientos traseros del coche.

La última foto es un selfie que se hicieron mi padre, Miguelito y un lémur. ¿No es divertida?



viernes, 11 de diciembre de 2015

Alumbrando la Navidad en la Calle Larios de Málaga

El domingo pasado fue un día muy completo. Nos despertamos algo más pronto de lo habitual para ser domingo y nos arreglamos para ir a misa. Mi amiga Elena participaba en la misa y yo no quería perdérmelo. Además mi madre se ha propuesto últimamente que yo no me pierda ni un domingo de misa y bueno, fuimos todos, incluido mi padre que suele ser el más perezoso de la casa para ir a la iglesia, pero es que como habíamos quedado con su amiga Ana justo después de la misa, para conocer a su bebé que ya tiene casi seis meses. El bebé de Ana se llama Lola, que es como se llama su abuela, aunque a la abuela la conocen todos como Loli, pero bueno, es más o menos lo mismo. Lola resultó ser una niña muy guapa, con unos ojos azules increíbles y sobre todo muy pero que muy espabilada y sonriente. ¡Un encanto de bebé! Y escuchando lo que dice su madre más aún, pues desde que era muy pequeñita duerme ocho horas seguidas.

Después de tomar un refresco con ellos en un bar nos despedimos y fuimos directamente a un restaurante de Málaga donde habíamos quedado con nuestros amigos Dani, Jaime y Gabriel, y también con sus padres, claro, Miguel y Sagrario. Almorzamos en un restaurante que se llama Castizo donde comimos estupendamente. Mis padres se pidieron un buen plato de fabes y se les veía muy satisfechos.

Nada más terminar de almorzar fuimos seguidamente al centro de Málaga, para tomar un chocolate con churros mientras esperábamos que anocheciera y así poder ver el encendido de las luces en la calle Larios. ¡Es un alumbrado espectacular! De los mejores que he visto nunca sino el mejor. ¡Qué disfruté viendo el gran ambiente que había en la calle Larios! Parecía que estuviésemos en feria. Había incluso más gente que en la feria. En realidad había tanta gente que agobiaba un poco. El día que visitamos el centro de Málaga para disfrutar de la iluminación puede que sea el día que comienza la Navidad para nuestra familia. Es como el pitido inicial de las fiestas navideñas.

Nos despedimos de nuestros amigos en la Alameda de Málaga y regresamos a casa, porque tampoco queríamos acostarnos muy tarde porque el lunes teníamos previsto también un día intenso para disfrutar.