lunes, 30 de abril de 2012

Jasmine

Después de mi cumpleaños, de la fiesta y de la diversión, todas las cosas vuelven a la normalidad, por eso, el día de mi cumpleaños cuando todo pasó, con el pijama puesto, derrotada, me tumbé en la cama y me llevé a mi peluche de siempre, mi hipopótamo favorito. No sé por qué pero es así, no es el más bonito, pero es al que le tengo más cariño. Es mi guardián de la oscuridad.

Pero anoche, digo, por primera vez en mucho tiempo, tuve una acompañante nueva, mi nueva princesa Jasmine. Me la acababan de regalar y no pensaba separarme de ella. Es tan maravillosamente guapa. ¡Qué bien dormí junto a ambos!

Por la mañana les eché a un lado y mientras me vestía estuve echando un ojo a los libros que me habían regalado, y de camino al cole le iba contando a mi padre las ganas que tenía de volver a casa para así, esta tarde, poder leer mis nuevos cuentos. Miguel se pasó todo el camino diciendo que no quería ir al comedor, que estaba muy cansado. Y es que anoche terminó machacado, pero seguro que pronto todo volverá a la normalidad y se recargará de energía de nuevo.

martes, 24 de abril de 2012

¡Seis años!

Ayer fue mi cumpleaños. ¡Jo, cuántas cosas tengo por contar! Por ser mi cumpleaños nos despertamos algo más temprano y es que teníamos que llegar algo antes al cole para poder darle a mi señorita una tarta para poder tomarla con mis compañeros de clase. Mamá fue la que nos llevó al cole y también la que le dio la tarta a la señorita. Me pusieron una corona, que pude llevar todo el día en clase, porque para eso era mi sexto cumpleaños.

El día que alguien cumple años, mi señorita siempre hace que sea un día superespecial en clase. ¡Cantamos, bailamos y comemos tarta! ¿No es fantástico?

Al terminar no fuimos con casi siempre al comedor, sino que mi padre vino a recogernos y nos fuimos para nuestra casa, nos preparó la comida, y nos bañó, todo muy rápido para que nos diese tiempo de llegar a mi fiesta de cumpleaños los primeros. ¡Qué emocionante! Miguel se quedó dormido en el corto paseo desde la casa hasta el parque de bolas, pero en esta ocasión cuando despertó no lloró mucho porque estaba dentro de un parque de bolas.

Poco a poco fueron llegando todos los invitados, especialmente mi primos, mis abuelos, mis compañeros de cole, mis titos... no faltó nadie. ¡Fue una fiesta estupenda! Vino hasta Minnie, y además me trajo una tarta. ¡No me lo podía creer! Fue una fiesta de cumpleaños sensacional, estuve jugando hasta que ya no pude más. Entre dar besos, jugar, abrir regalos, jugar más, soplar la vela del seis, tirar de la piñata y todo lo demás, terminé el día destrozada, pero destrozada de felicidad. ¡Qué duro es cumplir años!

lunes, 23 de abril de 2012

Descansar y descansar

Este fin de semana ha sido algo extraño para mí. En principio tenía previsto un sábado superdivertido con un cumpleaños de un amigo mío en un parque de bolas, por lo que estaba muy contenta e ilusionada, sin embargo no me encontraba muy bien de ánimo porque había estado un poco con fiebre la noche anterior, y además antes había vomitado la comida. Pero entre mis ganas de ir y que me sentía algo mejor, fuimos.

Me equivocaba. Al poco rato de estar en el cumpleaños tras probar el primero de los bocados a un bocadillo, sentí que no estaba bien. No tenía ganas de saltar, ni de jugar, ni nada de eso, por lo que le pedí a mi madre que nos volviésemos a la casa. Me estaba entrando mucho sueño y también algo de frío. Así que mi madre, sin pensárselo, recogió las cosas, agarró a mi hermano de un brazo y nos llevó a casa. También vino con nosotros Oliver, un compañero mío del cole, que además de mi amigo es mi vecino, mientras que su padre y su hermanita se quedaron en nuestra casa viendo un partido de fútbol con papá.

Nada más llegar a casa me puse el pijama y me acosté. Estaba malísima, con dolor de barriguita y de garganta. Menos mal que mis padres me llevaron al médico por la mañana y ya tenían preparada la medicina que me tenía que tomar, que me vino superbien. Pasé toda la noche, desde la tarde, tumbadita en la cama descansando.

Mientras estaba en la cama vino mi primita Natalia, con mis titos Paco y Ana. ¡Qué sorpresa! ¡Pero que penita, porque yo no tenía ganas de levantarme! ¡Sólo quería descansar y descansar!

Desperté el domingo bastante mejorada. Sin nada de apetito pero mucho más animada. Tanto que les pedí a mis padres que nos llevaran al parque, y ellos, con tal de tenerme contenta, nos llevaron a mi hermano y a mí. Fuimos a almorzar al bar que hay allí, en el parque, pero no comí mucho, o más bien casi nada, porque aunque estaba mejor, no estaba todavía lo suficientemente bien. Vinieron con nosotros a almorzar los padrinos de Miguel, mis titos Cristina y David, y también vinieron, aunque sólo se quedaron a tomarse un rato pequeño, nuestro tito Paco y Natalia, porque tita Ana estaba en la playa. ¿No es increíble que vinieran? ¡Qué bien lo pasamos todo el rato con ellos! ¡Sí que fue una sorpresa que vinieran todos!

viernes, 20 de abril de 2012

¡Qué rollo!

Ya desde ayer estaba yo regular de la barriga. Mi padre fue a llevar a Miguel al inglés pero yo me quedé en casa con mamá, y es que me estaba doliendo un poco la barriga y también tenía un poco de fiebre. Luego durante la tarde fui mejorando pero aun así no quise tomar nada para cenar, y es que el sábado tengo el cumpleaños de un amigo de mi clase y no me lo quiero perder. Así que me acosté sin cenar y la noche la he pasado más o menos bien.

Esta mañana no he querido tomarme todo el Colacao, ni tampoco todo el pan con mantequilla -que es algo raro en mí- pero, en cambio, sí quería ir al cole. Me encontraba con ganas y además íbamos a celebrar el cumple de mi amigo en clase, y eso es siempre muy divertido, pero una vez en el cole, me empecé a sentir peor, volvió a dolerme la barriga y tenía un poco de frío, de manera que se lo dije a mi seño, que dijo que iba a llamar a mis padres.

En menos de media hora mi padre estaba allí para recogerme y llevarme a casa. De camino a casa compró un Aquarius, y también botellines de agua y un ratito después me dio la medicina para bajarme la fiebre porque tenía 38 grados, que aunque no es mucho, ya me tenía tumbada en el sofá. ¡Qué rollo es estar mala! Lo único bueno de estar mala es que me tumbo en el sofá, mi padres me tapan con una mantita, me colocan una botellita de agua cerquita y el mando de la tele para que vea lo que yo quiera.

jueves, 19 de abril de 2012

Más de un metro

Ayer fui al cole, como un día normal, pero mi hermano se fue con mis padres pues tenía una cita con el médico. Mi hermano está teniendo problemas para retener el pipí cuando va al váter, y además va muchas veces al váter de lo que se puede considerar normal. Tanto va que muchas veces no llega. De todas maneras dicen mis padres que va muy bien y que poco a poco, porque hay que tirar de paciencia, va a ir mejorando y dentro de nada hará pipí sin problemas.

Pues a lo que venía es que ayer, cuando estaba en el médico, y él siempre se porta muy bien en el médico, lo midieron y ya mide más de un metro, exactamente un metro y tres centímetros. ¡A ver si crece rapidito y se pone a mi altura, aunque lo dudo, porque yo soy ya sin duda la más alta de toda mi clase, mientra que Miguel es de los más bajos, aunque no el más bajo. También le dijeron que pesa 16 kilos y 150 gramos, aproximadamente, lo que está bien teniendo en cuenta su altura.

domingo, 15 de abril de 2012

La protagonista

Ayer me desperté muy pero que muy temprano y lo primero que hice fue levantarme de la cama e ir a la cama de mis padres. Mi papá ya estaba despierto pero mamá aún no. Le dije a papá que tenía muchas ganas de desayunar y papá me dijo si quería ir con él a desayunar a la calle. ¡Me encantaría! Así que mamá se levantó para prepararme la ropa y peinarme, porque papá es un verdadero desastre para peinarme y para elegirme la ropa. Mientras, Miguel seguía durmiendo y mamá, en cuanto salimos por la puerta, volvió a la cama.

Una vez que estábamos en el garaje, dentro del coche, papá me preguntó que qué quería desayunar y yo le dije que churritos, luego me preguntó a qué churrería quería ir y le dije que a la que estaba en el mercado del Boquetillo porque allí, si llamábamos a los abuelos Pepi y Miguel, podrían venir. Los llamamos y vinieron con nosotros a desayunar. ¡Qué divertido! Me encanta comer churritos, pero si además no viene mi hermano y soy la auténtica y única protagonista, todavía me gusta más.

viernes, 13 de abril de 2012

Batidos

Mi padre dice que desde ahora vamos a pasar por un periodo para desacostumbrarnos, o algo parecido, y que ya está bien eso de merendar siempre batidos de chocolate. Dice que desde esta semana que viene cada día vamos a tomar un batido distinto. El lunes tomamos un zumo de melocotón y uvas, el martes un batido de fresa, el miércoles un batido de vainilla y luego vendrá uno de chocolate, pero además dice que algún día vamos a tomar un vaso de leche con una cucharada de azúcar. Nada de batidos ni nada de Colacao, porque dice que es mucho más sano la leche sin nada más.

Esta semana hemos tomado batidos distintos todos los días pero la leche nos la ha perdonado hasta la semana que viene. Espero que se le olvide.

martes, 10 de abril de 2012

La tarde en casa

Ya ha terminado la Semana Santa, ya hemos pasado tres noches en casa de mis abuelos Pepa y Felipe porque mis padres han estado de viaje en el País Vasco, ya hemos vuelto al cole, y ya estamos otra vez con la rutina de levantarnos temprano, de ir andando al cole, de jugar con mis amigas, de comer en el comedor, del inglés por las tardes, de mis padres regañándonos. Vamos que ya ha pasado todo y ha pasado muy deprisa, como casi todo, que llega casi sin darnos cuenta.

Por eso esta tarde, después del inglés, después de la caminata de las seis de la tarde hasta la casa, con la boca seca, los pies cansados y las ganas de hacer pipí, después de reponernos, de merendar, lo que más ganas tenía de hacer era sentarme y disfrutar del sofá y ver los dibujos, aunque mi hermano, no sabe nadie por qué, prefiere ver la tele sentado en la mesa y hay que estar todo el rato diciéndole que se siente en el sofá, aunque yo tampoco me siento mucho en el sofá.

Aquí os ponemos una foto de lo que estábamos haciendo hace quince minutos.

martes, 3 de abril de 2012

¡Santas Vacaciones!

¡Estamos de vacaciones! Sí como escucháis. ¡Estamos de Semana Santa! El viernes fue el último día en el colegio, y ahora, tanto a mi hermano como a mí, nos espera una semana completa disfrutando de los juguetes, de los dibujos y de pasar todo el tiempo no haciendo nada, que también es muy divertido.

La única pena es que ha comenzado a llover y por ahora no hemos podido ir al parque a disfrutar de nuestras bicicletas ni de los parques ni de nada. Todo el rato en casa, salvo el sábado que fuimos a almorzar a casa de los abuelos Pepi y Miguel, el domingo que fuimos a casa de nuestros amigos Daniel y Jaime y el lunes que fuimos a la de la abuela Pepa y Felipe. Y es que nos echan tanto de menos que pasan todo el rato llamando a nuestros padres para que vayamos a sus casas y así puedan vernos.

A nosotros eso de visitar a los abuelos es algo que nos encanta, pues allí somos los verdaderos amos de la casa. Nos dejan hacer casi de todo. Nos dan de comer todo lo que nos gusta y todo lo que queramos y nos cuidan superbien y además muchas veces nos dan regalos. ¡No es genial!

sábado, 31 de marzo de 2012

¡Cómo cambian los días!

Ayer fue un día un poco extraño. Uno esos días que te dan y te quitan, que son malos pero después buenos. Me explico: por la mañana fue un día normal, como siempre, es decir, te levantas, desayunas, te vistes y al cole, luego almuerzo en el comedor y a jugar un rato hasta que nos recoge nuestra madre. Después en casa viendo un poco la tele mientras nuestros padres almuerza y justo después a bañarse porque vamos a clases de inglés. Entonces todo es un correr sin parar.

Fuimos a clases de inglés corriendo, casi si respirar, y cuando terminó nos tuvimos que ir otra vez corriendo al dentista porque tanto mamá como Miguel tenían cita. Pero Miguel decía sentirse cansado ¡Cómo! ¡Cansado Miguel a las seis de la tarde! Algo debía estar pasándole. Inmediatamente empezó a sentir frío, y a sentir temblores. En la sala de espera del dentista se durmió nada más sentarse y tenía la frente ardiendo. ¡Jo, qué aburrida la sala de espera con Miguel dormido! ¡Allí estuvimos más de una hora! Cuando despertaron a Miguel la lió buena. Sólo estuvo callado cuando el dentista le dijo que abriera la boca. Pero en la sala de espera, mientras mamá estaba dentro no hacía otra cosa que llorar. Papá nos sacó de la sala y le dijo a mamá que nos esperaba en el coche. Miguel pasó todo el rato en el coche llorando preguntando por mamá y yo tenía un hambre que no veas, porque mis padres habían olvidado darme la merienda. Así que como la merienda estaba en el coche, merendé en el coche mientras Miguel lloraba. ¡Qué pesado! ¡Estaba loca por irme a la casa, ponerme el pijama y ver un poco los dibujos! Pero en ese momento, inesperadamente, pasó por la acera mi tita Ana con Natalia. ¿Sabés qué? Estuvo un buen rato con nosotros y mientras estábamos allí pasó la abuela Pepi. ¡Otra sorpresa!

Al final llegó mamá al coche y Natalia se vino con nosotros a la casa. Mamá nos hizo patatas fritas con huevo frito, que resulta que es la comida preferida de Miguel, de Natalia y mía. ¡Qué bien lo pasamos los tres jugando en el salón! Fue muy gracioso escuchar a Miguel decirle a Natalia en el ascensor que si ella sabía que él tenía muchísimos juguetes. ¡Cómo cambian los días!

miércoles, 28 de marzo de 2012

El golpetazo

Este fin de semana en casa hemos hecho el cambio de horario, en realidad lo ha hecho mi padre, que es el que se ha encargado de cambiar todos los relojes de casa. Mi hermano y yo lo hemos sufrido, pues nos ha costado un poco más de lo habitual dormirnos tan pronto el domingo, pero sobre todo despertarnos el lunes por la mañana.

El lunes por la tarde nos quedamos toda la tarde en casa. Viendo dibujos, pintando y cosas así. Pero durante un buen rato, mientras mi padre leía tumbado en la cama, y mi hermano estaba junto a él jugando con el ipad, yo que estaba tumbada en el sofá y no sé cómo, no sé bien qué me pasó, me caí del sofá y me di un gran zambombazo contra el suelo. En realidad me golpeé la cabeza con la mesa.

Mi padre que al escuchar un gran golpe seco llegó en un santiamén, se preocupó por ver qué me había sucedido. No supe qué decirle, me avergonzaba explicarle que me había caído del sofá mientras estaba tranquilamente tumbada. Tardó un buen rato en pasárseme el mal humor. No sé si me dolía más el golpetazo o el ego. Menos mal que luego mi padre me dio para merendar un Petit Suisse y un Osito Lulú y todo se me pasó.

jueves, 22 de marzo de 2012

Un día en el campo y algunos regalos

Si el sábado fue de aúpa, el domingo no fue mucho peor. Teníamos previsto ir al campo a pasar el día con nuestros abuelos Pepa y Felipe. ¡Qué buen plan!

Mamá preparó una pimientos fritos y una tortilla de patata como a mí me gustan, es decir, como las hace ella. ¡Jo, qué bocadillo de tortilla de patatas me comí! No tengo muy claro qué es lo que más me gusta de ir al campo si ir al campo o comerme el bocadillo de tortilla. En el campo había paella, que habían hecho entre todos, pero no comí, porque a mí lo que me interesa de verdad es la tortilla de patatas. Sí tomó mi hermano Miguel y mis padres, especialmente mi padre que se tomó dos platos.

Al campo llevamos la moto de Miguel y mi bicicleta. ¡Jo, cuánta diversión! A la hora de merendar había bizcocho y tarta de chocolate. ¡Cómo nos pusimos todos de los dos postres! Con nosotros vinieron los padrinos de Miguel, que son mis titos Cristina y David. Qué bien jugamos con ellos, pero también con Blanca y con Nacho, que estuvieron un buen rato con nosotros.

Salimos del campo listos para meternos en la bañera y centrifugarnos. ¡Qué bien se queda uno después de un buen baño! Cenamos un sandwich y antes de ir a la cama le dimos a mis padres sus regalos. A mi padre porque era el día del padre y a mi madre porque era su santo. En realidad era al día siguiente, pero como al día siguiente teníamos muchas cosas que hacer, decidieron mis padres que no pasaba nada si lo adelantábamos y lo disfrutábamos un poco antes. A mi padre le cayeron cuatro libros, y a mi madre unos trapitos, como los llama papá, pero que en realidad no son trapos si no ropa. ¡Jo, qué cosas tiene mi padre!