jueves, 28 de enero de 2016

En el Martín Carpena

Sin esperarlo mi padre nos preguntó si nos gustaría a mi hermano y a mí acompañarlo a ver un partido de baloncesto. Fue así, sin venir a cuento, ni siquiera él lo había preparado con antelación. Su amigo Miguel, el padre de Dani, Jaime y Gabriel, le dijo que igual podía conseguir unas entradas para el partido, y que él y Dani iban a ir a verlo, que si nos queríamos apuntar. Un partido de basket, del Unicaja en el Martín Carpena. ¡Otra experiencia nueva!

En muchos de los días cuando vamos en coche de camino a Málaga siempre le preguntamos a nuestros padres qué es el estadio que se ve desde la carretera y siempre nos dice que es el Estadio del Unicaja, el equipo de baloncesto de la ciudad de Málaga.

Era un lunes y el partido iba a ser un martes, y tanto mi hermano como yo no lo dudamos ni un segundo y decidimos asistir. Así que el martes, tan pronto como salió mi padre del trabajo vino a casa a recogernos y tiramos para el estadio. Como llegamos pronto, aparcamos bien.

El partido de baloncesto era el primero de la segunda ronda de Euroliga, y era contra el equipo turco, Darussafaka Dogus. El partido fue muy emocionante y el Unicaja terminó ganando por 70 - 62, pero al descanso perdía por 29 - 32 y empezamos a sospechar lo peor, aunque punto a punto el Unicaja fue tomando una ventaja que nos tranquilizó. Lo pasamos muy bien, la verdad y ya estamos deseando volver para animar a nuestro equipo, ¡el Unicaja!

miércoles, 20 de enero de 2016

Todos a una

El día después de Navidad, a pesar de que estábamos cansados y de que además teníamos muchas ganas de quedarnos en casa jugando con nuestros nuevos juguetes, fuimos a Alhaurín de la Torre donde mi hermano jugaba un torneo con la categoría B de su equipo. Como muchos niños estaban fuera, resultó que les faltó gente, de modo que el entrenador del B se llevó a dos del equipo A, los dos más pequeños creo yo. Allí jugaron tres partidos y perdieron los tres. ¡Vaya carita que traía al acabar los partidos! Aunque luego, la verdad, es que se lo pasa pipa.

Pero mientras estaba jugando el torneo, su entrenador del A, preguntó si le daría tiempo de llegar a otro campo a jugar otro partido, de manera que nada más acabar un torneo nos fuimos a un memorial, también en Alhaurín de la Torre, solo que en otro estadio.Llegamos justo para saludar a sus amigos y seguidamente calentar (¿calentar?) y jugar el partido. Ganaron 6-0. ¡Jo qué contento estaba! Sólo él pudo marcar tres goles más. Tiró dos fuera por poco. Uno por apenas una palma por encima del larguero y otro rozando el palo, con el portero batido totalmente, y otro tiro dio en el palo. ¡Qué mala suerte! No le importó, porque lo verdaderamente importante es que ganaron el partido.

Regresamos a casa y Miguelito estaba reventado y no me extraña. Yo también y bueno, todos, pero la vida es así, hoy te esfuerzas por tu hermano o tus padres, y mañana ellos se esfuerzan por ti.


jueves, 7 de enero de 2016

Una Navidad imperial

El día de Navidad, después de abrir los regalos de casa y darnos un gran desayuno, recomenzamos a poner orden en la casa porque esperábamos que vinieran tita Rosi y tito Chiqui con nuestros primos Daniel y Laura. Los abuelos Pepa y Felipe también se unieron a nosotros en casa el día de Navidad, y más tarde, a la hora del café, vinieron tito Francisco, tita María José y nuestra prima Celia.

Comimos estupendamente de nuevo, porque Mamá es una magnífica cocinera -por si no lo he dicho antes- y durante la tarde jugamos un montón con el primo Daniel a la Wii. Lo pasamos en grande. Al final yo me fui a mi cuarto a jugar con Celia, mientras que mi hermano y Daniel se quedaron más rato jugando a la Wii. Pero cuando la tarde estaba. Después del café jugamos todos juntos al bingo. El bingo es un juego muy divertido, porque puedes ganar una buena cantidad de dinerito con sólo tener un poco de suerte. ¡Yo tuve un poco de suerte y gané una línea!

Cuando terminamos de jugar al bingo y todos los titos, primos y abuelos se fueron, nos quedó la casa hecha un patatal, pero nos pusimos los cuatro manos a la obra y en apenas una hora devolvimos la mesa a su lugar, el árbol a su esquina, las cajas de juguetes a su sitio. Los juguetes, los cubiertos, los vasos. Todo de vuelta a su lugar. Cada cosa a su sitio y es que quien quiere conseguir algo, un esfuerzo le cuesta.

Nosotros queríamos ver el tercer episodio de Star Wars, porque recientemente habíamos comenzado a ver la serie y queríamos verla completa antes de ir al cine a ver el episodio séptimo, por eso nos dimos tanta prisa. Finalmente conseguimos recoger todos los líos de modo que pudimos ver el episodio tercero, donde estaban pasando cosas muy intensas en el Imperio. Y aunque acabamos muy tarde no importaba porque al día siguiente estábamos de vacaciones. ¡Yiiiiha!


martes, 5 de enero de 2016

Nochebuena en casa

¡Hola! ¡Buenos días! ¡Y Felices fiestas a todos! ¡Y feliz año nuevo! Vaya cómo ha empezado el año. A ver por donde empiezo a contaros todas las cosas que estamos haciendo últimamente. Creo que lo mejor será comenzar por el principio.

Lo primero que suele ocurrir justo antes de comenzar las vacaciones son las notas. La verdad es que este año tanto mi hermano como yo hemos sacado muy buenas notas, con muchos sobresalientes y algunos notables y un sólo bien. Yo he sacado todo sobresaliente menos en matemáticas, porque tuve unos pequeños errores tontos y al final sólo me quedé con un notable. El resto todo sobresalientes y con muchos dieces.

Miguelito también ha tenido muy buenas calificaciones. Él ha sacado cinco sobresalientes, dos notables y un bien en educación artística y es que parece que le gusta mucho hacer el payaso, pero ha prometido que en la próxima evaluación va a tener más seriedad en las clases. Para ser el primer año que hace exámenes no está nada mal.

Justo después de las notas llegaron las vacaciones y con ellas la Nochebuena y la Navidad. Este año las dos primeras fechas señaladas las íbamos a celebrar en nuestra casa, por lo que nos pusimos manos a la obra y tanto mi hermano como yo ayudamos muchísimo. Para el día de Navidad vinieron a nuestra casa mis padrinos Mari Carmen y José Miguel y también los abuelos Pepa y Felipe. Montamos la mesa grande en el salón y comimos muy pero que muy bien. El día anterior habíamos ido a hacer una compra gigante y todo salió estupendo. ¡Mamá es una gran cocinera! Papá Noel dejó para mi hermano y para mí en casa de los padrinos una Wii con muchísimos juegos. ¡Jo, qué sorpresa! No lo hubiésemos imaginado nunca. A mi padre también le trajeron unos auriculares estupendos que le encantaron y a mi madre un juego de la Wii para mantenerse en forma. Estuvimos toda la tarde jugando con un la Wii. ¡Qué divertido! Acabamos cansadísimos de tanto jugar.

A la mañana siguiente, el día de Navidad, despertamos pronto para ver si Papá Noel había dejado algún regalo en nuestra casa. ¡Y vaya si se acordó! A mí me trajo un libro del Diario de Nikki, un bolso de un búho y un joyero que me encantaba, a mi hermano un libro de fútbol, coches de Hot Wheels y un monopatín naranja. A mamá una caja de perfume y unos botines negros y a mi padre una sudadera del Málaga y un libro que le hizo mucha ilusión.

jueves, 24 de diciembre de 2015

En el Selwo Aventura

El lunes del pasado puente de diciembre, justo el día después de haber ido a ver las luces navideñas en la Calle Larios de Málaga, fuimos a Estepona para conocer el Selwo Aventura. Mis padrinos Mari Carmen y José Miguel quisieron invitarnos. Ya hacía mucho tiempo que teníamos pendiente venir a verlo juntos pero por una cosa o por otra no habíamos podido, pero no importaba, ahora sí que sí lo conseguimos. La pena fue que mi prima Natalia no pudo venir porque le pilló fuera.

El Selwo Aventura abría sus puertas a las 10:00 y unos minutos antes de que abrieran estábamos allí todos dispuestos para entrar.  Lo primero que vimos casi nada más entrar fue el guepardo, el mamífero terrestre más rápido del planeta. ¡Qué bonitos son! Los vimos bien cerca porque la cuidadora les dio un aperitivo delante nuestra.

Junto a la celda del guepardo estaban estratégicamente colocadas las gacelas, el alimento favorito del guepardo. Junto a las gacelas pudimos incluso tocar unos animales que parecían burros con listas como las cebras pero que no eran ni una cosa ni la otra, sino que eran asnos somalís. Vimos rinocerontes blancos, hipopótamos, ñus, cebras y hasta elefantes. Mi hermano, mi padrino y yo le dimos de comer a una jirafa (¡qué lengua tan larga tienen!) y también entramos en una zona reservada donde también dimos de comer a varias cabras enanas. Esto le gustó mucho a Miguelito. También vimos cómo le dieron un aperitivo a los leones y también una exhibición de aves que fue realmente impresionante. ¡Jo! ¡Cómo bajaban desde el cielo y volaban directas hasta el brazo del adiestrador! Ver de cerca un búho real o al buitre leonado era espectacular. Miguelito se hizo una foto con el búho. Como mi hermano se apunta a un bombardeo se apuntó a un paseo en dromedario. Fue un paseo pequeño, pero suficiente para luego ir presumiendo. Yo no quise montarme en el dromedario pero en cambio pisé una caca de dromedario. ¡No pasa nada!

Mi padre disfrutó grabando casi en primicia al lince ibérico, que es muy muy tímido y complicado de ver. A mi madre le impresionó mucho la hiena. A mí, una de las cosas que más me gustó fue cruzar por el inmenso puente colgante que había encima del lago central. Fue muy emocionante.  Eso y los flamencos que me encantan así tan rosita. Lo que menos me gustó fueron los reptiles y esos bichos, aunque reconozco que es impresionante ver de cerca a una anaconda, una boa o una serpiente pitón.

Al final pudimos realizar el recorrido completo y no dejamos nada por hacer. Ya casi estaban cerrando las puertas cuando salimos. Fuimos casi los últimos. Para despedirnos varios pavos reales extendieron completamente su plumaje y pudimos ver lo bonito que es bien cerca. Nos despedimos en el mismo parking y mi hermano y yo caímos derrotados en los asientos traseros del coche.

La última foto es un selfie que se hicieron mi padre, Miguelito y un lémur. ¿No es divertida?



viernes, 11 de diciembre de 2015

Alumbrando la Navidad en la Calle Larios de Málaga

El domingo pasado fue un día muy completo. Nos despertamos algo más pronto de lo habitual para ser domingo y nos arreglamos para ir a misa. Mi amiga Elena participaba en la misa y yo no quería perdérmelo. Además mi madre se ha propuesto últimamente que yo no me pierda ni un domingo de misa y bueno, fuimos todos, incluido mi padre que suele ser el más perezoso de la casa para ir a la iglesia, pero es que como habíamos quedado con su amiga Ana justo después de la misa, para conocer a su bebé que ya tiene casi seis meses. El bebé de Ana se llama Lola, que es como se llama su abuela, aunque a la abuela la conocen todos como Loli, pero bueno, es más o menos lo mismo. Lola resultó ser una niña muy guapa, con unos ojos azules increíbles y sobre todo muy pero que muy espabilada y sonriente. ¡Un encanto de bebé! Y escuchando lo que dice su madre más aún, pues desde que era muy pequeñita duerme ocho horas seguidas.

Después de tomar un refresco con ellos en un bar nos despedimos y fuimos directamente a un restaurante de Málaga donde habíamos quedado con nuestros amigos Dani, Jaime y Gabriel, y también con sus padres, claro, Miguel y Sagrario. Almorzamos en un restaurante que se llama Castizo donde comimos estupendamente. Mis padres se pidieron un buen plato de fabes y se les veía muy satisfechos.

Nada más terminar de almorzar fuimos seguidamente al centro de Málaga, para tomar un chocolate con churros mientras esperábamos que anocheciera y así poder ver el encendido de las luces en la calle Larios. ¡Es un alumbrado espectacular! De los mejores que he visto nunca sino el mejor. ¡Qué disfruté viendo el gran ambiente que había en la calle Larios! Parecía que estuviésemos en feria. Había incluso más gente que en la feria. En realidad había tanta gente que agobiaba un poco. El día que visitamos el centro de Málaga para disfrutar de la iluminación puede que sea el día que comienza la Navidad para nuestra familia. Es como el pitido inicial de las fiestas navideñas.

Nos despedimos de nuestros amigos en la Alameda de Málaga y regresamos a casa, porque tampoco queríamos acostarnos muy tarde porque el lunes teníamos previsto también un día intenso para disfrutar. 

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Otro día de Miguelito en la Rosaleda

Llevaba mi hermano Miguelito mucho tiempo pidiéndole a mi padre que se lo llevara al fútbol, a la Rosaleda, para ver un partido del Málaga. Mi padre le había dicho más de una vez que cuando uno de los que van al fútbol con él dejara un carnet libre lo llevaría, pero cada vez que eso ocurría era a una hora muy tarde. Miguelito está todos los fines de semana pendiente, y cada vez que ve que mi padre está preparándose para ir a un partido, le pide que le lleve, pero siempre hay una pega, pero este último fin de semana, a última hora se quedó un carnet libre, y como el partido no era demasiado tarde, mi padre le dijo que lo llevaría. ¡Qué contento se puso!

Faltó Ángel y mi padre se lo llevó. Fueron con él el abuelo Miguel y también mi padrino José Miguel, además Alberto y su hermana, que fue por Mario. Jugaba el Málaga un partido de Liga contra el Granada. Era sábado a las 20:30 y como Miguelito ya tiene siete años, pues se lo llevó.

Miguelito se lo pasó bomba a pesar de que el partido se complicó. Primero marcó el Málaga casi en el último minuto de la primera parte (1-0 Charles) , y después el árbitro expulsó un jugador del Málaga (Tissone), y parecía que el Granada aprovecharía la oportunidad pronto pero el Málaga marcó un segundo gol.  (2-0 Fornals) y cuando todo parecía que estaba más que encaminado el Granada marcó en el minuto 82 por medio de El-Arabi y seguidamente, en el minuto 85 marcó Rochina.

Al final un empate que no contento ni a mi padre ni a mi hermano, y seguramente sí a todos los granadinos, pero bueno, el lo que tiene el fútbol, que todo puede pasar, por eso es tan emocionante.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Sorpresa tras sorpresa

Mi hermano Miguelito y yo en ocasiones sabemos sorprendernos hasta a nosotros mismos. Por ejemplo, esta misma mañana, para no ir más lejos, nos despertamos los primeros, incluso antes nuestros padres que por lo visto se acostaron tarde viendo una película anoche, de manera que quisimos darles una sorpresa y se me ocurrió que podíamos hacer las camas y recoger los líos de nuestro cuarto. Yo me dediqué a hacer las camas y Miguel a recoger líos de nuestro cuarto -cada uno hace lo que mejor se le da-,  y a colocar todos los muñecos. Después fuimos al salón y recogimos y ordenamos hasta la perfección. Orden y silencio, dos de las cosas que más nos piden nuestros padres.

Justo íbamos a comenzar en la cocina a preparar el desayuno cuando mi padre nos pilló in fraganti. ¡Vaya sorpresa que se llevó! ¡Y mamá no digamos! ¡Qué contentos se pusieron! Papá salió a comprar pan mientras mamá comenzó a preparar el desayuno. Como premio, mientras la pobre de mamá se quedó haciendo el cambio de la temporada de ropa, mi padre nos llevó al parque con las bicis. Pedaleamos y jugamos al fútbol -sí, yo juego también a veces al fútbol, aunque lo hago entrenando a mi hermano para que algún día se haga un gran futbolista-.

Después del parque papá fue a comprar un pollo asado mientras nosotros dos preparamos la mesa. La preparamos completamente, desde el mantel hasta la cucharilla de la mayonesa. Todo. Después entre todos recogimos la mesa y Miguel se encargó de fregar los platos -han leído bien, Miguel fregó los platos-. Yo limpié y recogí el mantel. Mientras papá se fue a leer y a echar una siesta mientras, después yo hice los deberes que tenía atrasados y Miguel vió los dibujos en la tele. Mamá, la pobre, siguió con el cambio de temporada de armarios.

A la hora del café y cuando todos ya habíamos terminado nuestros quehaceres, nos sentamos en el sofá a merendar y a ver una película. ¡Una peli en familia! Los Minios. ¡Chulísima! Qué buen día hemos pasado y todavía están por llegar los abuelos que vienen a ver un partido de fútbol. ¿No es un día maravilloso?

lunes, 2 de noviembre de 2015

Viendo el American Motor Show

Era sábado y mi padre me llevó a clase de perseverancia, que es algo así como un recordatorio de las clases de catequesis que recibí antes de mi Comunión. Mientras yo estaba allí mi hermano y mi padre fueron al Worten a descambiar algo. Sin perder el tiempo seguidamente vinieron a recogerme. Desde allí directamente fuimos al baratillo que montan los sábados en el recinto ferial.

Nada más aparcar vimos una especie de caravana de coches extraños y de colores llamativos unos al lado de los otros, en fila. Por lo visto iba a haber un espectáculo que se llamaba American Motor Show. El espectáculo iba a ser el sábado y Miguelito y yo estábamos entusiasmados de veras con la posibilidad de ir a verlo.

En el rastro coincidimos casualmente con el abuelo Miguel, que de vez en cuando también va a darse un paseo por allí. Le saqué un collar muy bonito, bueno, le saqué no, que él quiso regalármelo y "sólo" eran 3 euros, y a mi hermano el dinero equivalente de mi collar en estampas de fútbol. En realidad fue cosa de mi abuelo Miguel, pero nosotros pusimos caritas de no hace falta pero lo estamos deseando. Al menos mi padre invitó a café y refrescos en un bar.

Al día siguiente era domingo y mi padre nos dijo que, con suerte, si hacíamos todos los deberes sin rechistar lo más mínimo y poníamos todas las cosas que había por medio en la casa en orden iríamos a ver el show. Entonces nos llamó Óscar el vecino, que estaba con Óliver y Ana en la puerta para entrar. En un salto nos preparamos y al final fuimos, claro, y lo pasamos genial.

Coches aplastados, reactores de aviones colocados en la parte de atrás de un coche, derrapes, frenazos, ruedas reventadas, coches a dos ruedas y mi padre que cuando pidieron a un voluntario valiente salió. ¡Jo, qué valiente que es! El hombre dijo que necesitaba alguien que mantuviese el volante mientras el vehículo estuviera a dos ruedas y mi padre se presentó voluntario, ¿no es valiente? Al final no fue tan peligroso y nos reímos mucho con la representación. Al final se ganó una gorra y al terminar el show el piloto la firmó. Miguelito está todo el rato con la gorra puesta. La verdad es que lo pasamos estupendamente.


jueves, 15 de octubre de 2015

Viajar es estupendo

Seguramente algunos pocos que leéis de vez en cuando este blog estaréis pensando que lo tenemos olvidado y que ya no escribimos ni actualizamos ni nada de eso, y, bueno, tenéis razón. Entre que los días los tenemos muy ocupados y que hacemos tantas cosas casi no nos queda tiempo para escribir y cuando tenemos tiempo siempre lo ocupamos en otras cosas.

Mi padre además escribe en su propio blog, algo menos que antes, pero mucho más que aquí. Así que se hace difícil, y desde hoy pedimos perdón e intentaremos desde ahora en adelante volver a darle algo más de ritmo a esto de escribir las distintas cosas que nos van pasando.

Así que empezaré diciendo que este verano ha sido muy pero que muy movido. Los cuatro de la familia hemos hecho un estupendo viaje en coche por España. Así recordandolo todo por encima dire que estuvimos 7 u 8 días. No lo recuerdo ahora. Salimos muy temprano madrugando y fuimos a Consuegra, desde allí a Ávila, después visitamos Segovia, Peñafiel, Burgos, Covarrubias, Santo Domingo de Silos, Lerma, Frómista, Carrión de los Condes, Villalcazar de Sirga, León, Artorga, Benavente, Zamora, Toro, Valladolid, Madrid y bajando de vuelta Medina del Campo y Almagro.

Visitamos molinos, catedrales, museos, monasterios, iglesias, plazas mayores, el Santiago Bernabéu, el Parque Warner y muchísimos sitios más. Lo pasamos genial allá donde fuimos. Comimos genial y el tiempo fue estupendo. Todo salió maravillosamente y mi hermano y yo ya les dijimos a nuestros padres que estamos dispuestos a otro como éste cuando quieran, porque viajar es estupendo.


Esta foto que os compartimos es una que nos hicimos justo antes de visitar Covarrubias, a la entrada del pueblo, junto al río Arlanza. ¡Qué bonitos recuerdos!

domingo, 19 de julio de 2015

De campus

Este mes de julio mi hermano Miguel está yendo a un campus de fútbol, con su nuevo equipo del Fuengirola Athletic, y yo, para no quedarme en casa sin hacer nada todas las mañanas, me han apuntado mis padres a un campus de multideporte. Mis padres me dijeron que era bueno hacer ejercicio y a mí no me importaba, así que me apuntaron, pero desde el primer día en el que he ido al campus estoy encantada. 

Estoy pasándomelo en grande en el campus, conociendo nuevas amigas y también disfrutando con otros deportes. Un día jugué al baloncesto y metí cinco canastas y el equipo en el que yo jugué ganó los dos partidos. Fui la segunda máxima anotadora de todos los equipos, y muy cerquita de la máxima anotadora, que metió sólo uno más.

En el campus un día también hicimos juegos de agua, como llenar un barreño rellenando conos de tráfico, y también guerras de globos de agua. Otro día fuimos a la piscina, en el pabellón Juan Gómez Juanito. En definitiva me lo estoy pasando súper bien.


miércoles, 10 de junio de 2015

En todo lo alto de la Catedral

Era un domingo de mediados de mayo súper soleado y extrañamente no teníamos ningún plan para ese día. La primera idea era ir a la playa pero como mi hermano se hizo pocos días antes una herida muy grande en el tobillo, con muy mala pinta, no nos pareció una buena idea ir a la playa para que se le llenara de arena, a pesar de que sabemos que el yodo del mar le iba a venir bien. Por una cosa u otra no fuimos y como mi padre había leído que en la Catedral de Málaga habían recientemente restaurado la cubierta y que ahora se podía subir a todo lo alto, pues nos fuimos para Málaga.

Aparcamos y fuimos directos para la Catedral donde sacamos el ticket, y después de subir doscientos escalones nos encontramos en todo lo alto de la Catedral, con toda la ciudad de Málaga a nuestros pies. ¡Nos encantó! Y tuvimos mucha suerte porque aparte de que hacía un día estupendo, coincidió que en el puerto de Málaga había atracado uno de esos barcos gigantescos que llaman cruceros o transatlánticos y que parece mentira que puedan flotar. Las vistas desde las terrazas de la cubierta de la Catedral son verdaderamente estupendas y durante todo el rato que estuvimos allí no hicimos otra que cosa que fotos y quedarnos alucinados.

Después de bajar los doscientos escalones nos acercamos a una de los restaurantes que más me gustan del mundo, la pizzería Lorenzo que está en la misma plaza de La Merced. ¡Qué ricos están allí los macarroni carbonara!. Para terminar de aprovechar el día dejamos el postre para tomárnoslo en Fuengirola, en Tita Fina, uno de los mejores sitios para tomar helado que conozco. ¡Siempre es una buena idea ir a Tita Fina!