domingo, 9 de octubre de 2011

El cumpleaños de verdad

El siete de octubre fue el cumpleaños de mi hermano Miguel, el de verdad, y ese día sí que fue un día super especial, y es que mi hermano tiene la suerte que su cumpleaños es el mismo día en el que comienza la feria de nuestra localidad. Así que mi hermano casi siempre cuando llega su cumpleaños se viste de vaquero, como Woody el de Toy Story. Le encanta ir vestido de vaquero. Yo también me disfrazo de gitana, con un vestido igualito del de mamá pero en chico. En la familia el único que no se disfraza es mi padre.

Fuimos a un restaurante a almorzar con un montón de amigos, primos, titos, padrinos y de todo. Le cantamos el cumpleaños feliz por tercer día seguido, y por tercer día seguido volvió a soplar la vela del tres sobre una tarta.

Al terminar desde el restaurante dando una larga caminata llegamos a la feria donde nos montamos en los cacharritos. Primero en un coche de carreras y después en un tronco de madera que se movía muchísimo. ¡Qué divertidos son los cacharritos!

Estuvimos en la feria hasta después de cenar y se nos hizo de noche y pudimos ver un buen rato todas las luces de la feria. Pero antes de volvernos a la casa nos montamos por última vez ese día. Bueno en realidad me monté porque Miguel se quedó dormido en su carro. Y de despedida, antes de volver a la casa, me comí unos buñuelitos con azúcar. ¡Qué ricos!

sábado, 8 de octubre de 2011

La corona

Al día siguiente de la celebración de Miguel había cole, así que también nos tuvimos que levantar temprano para no llegar tarde. Además como mis padres habían decidido llevar una tarta a la clase de mi hermano para que pudiera compartirla con sus nuevos amigos del cole, teníamos pensado llegar algo más pronto aún.

Al recogerlo del cole la seño dijo que había comido regular, pero que eso es algo que suele ocurrir a todos los niños cuando se hinchan antes de comer tarta. Y ya son dos los días que se hincha de comer tarta.

Además le pusieron una corona, como si fuese un príncipe, y todos sus compañeros le cantaron cumpleaños feliz, y es un chico excelente y cosas así durante un buen rato. Luego jugó con su corona y llegó a casa con ella. ¡Cualquiera se la quita ahora!

viernes, 7 de octubre de 2011

Celebrando el cumpleños de Miguel

El miércoles no era el cumpleaños de mi hermano Miguel, sino que era dos días antes, pero aún así, lo celebramos ese día.

Por la mañana no dejó de ser un día como otro cualquiera. Levantándonos pronto, desayunando, vistiéndonos, e ir al cole. Después al comedor y algo más tarde tranquilitos en casa, hasta que de pronto, mamá nos dijo que había que darse prisa porque había que bañarse y vestirse que después teníamos que ir al parque que hay cerca de nuestra casa para celebrar allí el cumpleaños de Miguel, donde iban a venir muchas personas.

Vinieron muchísimas personas y no sé si olvidaré al alguno porque siempre olvido alguno. Vinieron nuestros abuelos: Pepa, Pepi, Miguel y Felipe. Vinieron nuestros padrinos: Cristina, David, Mª Carmen y José. También vinieron nuestros titos y nuestros primos: Ana, Paco, y Natalia; Rosi, Chiqui y Daniel; Mª José, Francisco y Celia y también amigos de nuestros padres: Juanfra, Lidia, Elena; Mamen, Pepe; Micky, Ignacio y Adrián. Además vinieron titos y primos de mi madre: Nieves y Mariano, Mª José, Blanca y Nacho; Paqui, Carmen, Miguel e Iker; Trini y Pepe, Isabel y Paco. Espero no olvidar a nadie...

También hubo más de uno al que le hubiese gustado venir pero que al final, por una cosa o por otra, no pudieron.

Miguel recibió muchísimos regalos. De todo tipo. Estaba muy contento y feliz. Se lo pasó en grande. Bueno, lo pasamos en grande todos.

martes, 4 de octubre de 2011

El pinchazo

El viernes pasado tras volver del colegio y arreglarnos un poco en casa, fuimos a la consulta de nuestro médico, el pediatra Jesús Romero, porque mi hermano Miguelito cumple en los próximos días tres años y por eso le tocaba la revisión de los tres años.

He de decir que se portó muy pero que muy bien y que todas las pruebas que le realizó el pediatra fueron estupendamente bien, incluso aumentó el percentil que tenía de altura, aunque sólo un punto, ahora mide 92 cm. El percentil del peso sí que lo aumentó más, 8 puntos, casi 15 kilos pesa, algo que se veía venir porque ahora come más que antes y cada día más cosas distintas.

Pero de todo, lo que más me sorprendió fue cuando Jesús dijo a mi madre que lo tumbara y que papá le sostuviera el brazo porque le iba a poner una inyección. Miguel miró la aguja de la jeringa y vio cómo el pediatra le pinchaba, y no hizo nada para evitarlo, tan sólo soltó un pequeño ay, casi que no se escuchó. En seguida dijo que le picaba, pero no soltó ni media lágrima. Está hecho un tío valiente.

viernes, 30 de septiembre de 2011

El Santo de Miguel

Esta semana también estamos muy liados, y así me parece que va seguir siendo durante un buen tiempo, y como estamos muy liados pues casi no nos da tiempo a otra cosa que a eso de estar liados. Si embargo, tuvimos algo de tiempo para divertirnos un poco más de la cuenta el día del jueves, que fue el santo de mi hermano Miguel y también de mi abuelo Miguel.

A mi abuelo no lo pudimos ver y darle felicidades en persona porque estaba de viaje pero a mi hermano sí que nos lo comimos a besos los tres en casa.

Miguel es muy pillín y aunque no tiene ni idea de qué significa eso del santo, si que se da cuenta de que es un día especial y distinto para todos, pero sobre todo para él.

Mis padres le regalaron unas botas de agua y se puso muy contento y feliz y ya estaba loco para ir a la calle y pisar charcos, pero tuvimos que explicarle que no había charcos en ese momento porque no había llovido. También le han regalado ropa entre los abuelos, titos y padrinos, pero de todos los regalos que ha recibido el que más ilusión le hizo al principio fue un reloj de Buzz Lightyear. Luego cuando lo tuvo un buen rato puesto decía que le molestaba y ahora cuesta que se lo ponga, y es que no está acostumbrado a llevar reloj.

Ahora os pongo una foto mía porque como casi todo ha sido de Miguel pues para variar.

martes, 27 de septiembre de 2011

De un lado para otro

Últimamente hemos estado un poquitín vagos y no hemos actualizado nuestro blog, pero lo que pasa es que con el ajetreo diario que tenemos apenas nos queda tiempo para sentarnos a escribir. Y es que esto de ser hija de padres trabajadores es muy duro. Por la mañana al cole, luego al comedor, otro día al inglés, otro a casa de una abuela, otro a casa de la otra y casi no tengo tiempo de disfrutar de los dibujos de la tele. Todo el día de un lado para otro.

Por eso cuando llega el fin de semana lo que apetece es quedarse tranquilitos. Este viernes y sábado, además, mi hermano Miguel tuvo fiebre, y mami aunque no tuvo fiebre sí estuvo malita. Así que mi padres decidieron ir al Hospital para que nos viera un médico. Y la verdad es que después de ver al médico y tormase las medicinas que les había recetado la doctora, tanto uno como el otro han mejorado muchísimo.

Mamá ha mejorado mucho y Miguel muchísimo. Tanto, que el domingo ya pudimos ir al parque que está cerca de la casa y pasar un buen rato jugando y después comiendo en el restaurante que está allí mismo en el parque. Y como nos portamos bien, o al menos no muy mal, de postre, nos dejaron tomarnos un helado para cada uno. Uhmmm... luego toda la tarde tirados en el sofá viendo los dibujos... ¡Me encanta!

martes, 20 de septiembre de 2011

El primer día

El lunes de la semana pasada, día 12 de septiembre, fue un día muy pero que muy importante. Mi hermano Miguel fue al cole por primera vez en su vida. Mis padres estaban algo preocupados por si lloraría al entrar. También estaban algo preocupados porque Miguel sabe pedir pipí, pero lo pide tan tarde que como no se dé prisa se le escapa unas gotillas.

Tampoco sabe aún limpiarse cuando hace caca. Pero lo peor de todo es que cuando hace pipí, al sentarse, siempre se quita los pantalones y también los calzoncillos, y luego no sabe ponérselos y le tienen que ayudar. Sin embargo, en el cole nadie le va a ayudar porque tiene que salir de la clase e ir solo al servicio que está justo al lado, para luego, volver a la clase. En casa no lo consigue casi nunca, pero es verdad que el váter está más alto que en el cole.

Sólo puedo decir que cuando mamá habló con la señorita le dijo que todo fue bien. Y no sólo no lloró al entrar sino que empujaba a los demás para entrar el primero. Mamá le preguntó a la señorita si había hecho pipí bien y le dijo que sí. ¡Os lo podéis creer! Está hecho un prenda bueno.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Salmonetes y bambú

El miércoles, que era el día que de verdad mamá cumplía taitantos, al salir de clase, mamá vino a recogernos y allí mismo nos arregló, porque estábamos muy sucios y muy despeinados. Mamá nos invitó a almorzar junto con los abuelos Pepa y Felipe y también mi padre que estaban esperándonos para comer pescaitos en La Paz Garrido. ¡Qué bien comimos!

El que más comió fue mi hermano Miguel, comió como pocas veces ha comido. Se hinchó de coquinas, se hinchó de boquerones, de calamares y también probó pulpo, patatas y salmonetes. El tío le dio a todo. Y por si fuese poco también se tomó un helado al final. Yo también me porté bien porque comí muchos boquerones y calamares, alguna patata y un salmonete, que yo no quería comer porque los pescados naranjas no me atraen mucho, pero hice un esfuerzo porque era el cumpleaños de mi madre y porque si no me lo comía me quedaba sin helado.

Después papá se fue a trabajar y nosotros estuvimos un rato pequeño con los abuelos y después para la casa.

En la casa me lo paso muy bien. Me encanta estar en casa. Tengo tantísimas cosas que siempre tengo cosas que hacer y nunca me aburro. Además estamos fresquitos con el aire acondicionado. Además también tenemos varios canales de dibujos animados, lo que hace que muchas veces cueste trabajo sacarme de casa.

Por la noche, para rematar el día, pedimos comida china y probé por primera vez bambú, que es la comida favorita de los osos panda, pero no me gustó mucho.

sábado, 17 de septiembre de 2011

En el Elola

El miércoles fue el cumpleaños de mamá, que cumplió taitantos. Pero nosotros comenzamos la celebración el día antes, el martes, en cuanto papá llegó del trabajo y nos llevó a ver a mamá practicar su clase de pilates. Las clases de aerobic las recibe muy cerca de casa, en el Complejo Deportivo Elola, así que resultó un paseo corto. Fue muy divertido ir a verla practicar aerobic, pero qué calor hacía allí dentro. Miguel nada más entrar dijo que hacía mucho calor. Hasta con lo chico que es se dio cuenta. Estuvimos un buen rato sentados en la grada animando a mamá, que era de todas las que estaban en la clase, la que hacía mejor la gimnasia. Bueno ella y tita Rosi que estaba junto a ella.

Después vimos a muchísima gente más practicando deporte. Vimos a gente practicando fútbol, otro fútbol pero en un campo más pequeño y con una pelota más chiquitita. También vimos a gente jugando al balonmano, al pádel y a natación. ¡Jo, qué grande era la piscina! ¡Es la piscina más grande que nunca he visto! En esa piscina es en la que papá nada algunas mañanas. Ver a tanta gente practicar deporte afectó a Miguel que desde ese momento se tiró todo el camino de vuelta a casa dando patadas y saltos. ¡No paraba ni un segundo!

Al llegar a casa nos pusimos los pijamas y cenamos porque queríamos estar listos para que cuando mamá llegara y se duchara, le pudiésemos dar los regalos de su cumple.

Miguel le regaló unos pantalones y yo un libro en inglés, en el que no hay ni un solo dibujo. Parecía muy contenta y nosotros nos fuimos satisfechos a la cama por haber visto a mamá tan feliz.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La desición rápida

El sábado por la mañana me desperté algo perezosa y no tenía muchas ganas de ir a la playa, que es lo que, en principio, yo tenía previsto. Me quedé con mi padre, pero no en casa, sino que fuimos juntos al rastro.

Yo sabía que si iba al rastro le podría sacar algo a mi padre. Algún regalín. Se lo pregunté antes de ir para asegurarme y me dijo que sí, pero que sólo en el caso de que me portara bien. Así que decidí no ir a la playa y sí al rastro acompañando a mi padre.

Hacía mucho calor, muchísimo, y había que caminar un buen rato, pero no me quejé nada. Papá se entretenía mirando libros y yo muñecas, él miraba discos y yo más muñecas. Había muchísimas. Cada pocos minutos le preguntaba a papá si me estaba portando bien y él me decía que sí. Hasta que ya empezaba a estar muy cansada y con mucha sed. Creo que papá al darse cuenta de mi cansancio, porque casi caminaba arrastrando las manos por el suelo de lo doblada que iba, me dijo que me compraría una cosa, pero sólo una. O bien un libro de dibujos que estaba mirando en ese momento y tenía entre mis manos, o bien, bajábamos un buen trecho y me compraba una muñeca preciosa que me había gustado un rato antes. Tenía que tomar una decisión.

Cinco minutos después estábamos sentados en un bar, donde había aire acondicionado. Papá con una cerveza y yo con un zumo de melocotón. Los dos comiendo de unas patatas fritas que nos pusieron de acompañamiento. Y también los dos leyendo nuestros libros nuevos.

Aquí os pongo una foto mía, disfrazada de no sé qué en el cumpleaños de Celia.

lunes, 12 de septiembre de 2011

En el cumple de mi abuelo Felipe

Si el miércoles celebramos el cumpleaños de mi abuelo Miguel yendo todos juntos a cenar el viernes hicimos lo mismo pero por el cumpleaños de mi abuelo Felipe. Vinieron todos mis titos y primas por parte de mi madre, los abuelos y nosotros. Fuimos a tomar pescaditos fritos, aunque yo que estoy últimamente muy caprichosa y mis padres están algo enfadados por eso, me tomé patatas fritas con huevo.

Mis padres dicen que mi hermano Miguel y mi primo Daniel se portaron mejor que yo, por lo menos en lo que a comer se refiere, porque yo comencé diciendo que me dolía la tripa y que no quería comer y luego me comí las patatas con huevo. Mi padre dice que me lo he comido porque iba con los abuelos pero que cuando vaya con mis padres voy a pasar hambre si no me como la comida que me ponen por delante. ¡Jo!

Le pregunté a mi padre cuales eran los números que le pondrían a la tarta de mi abuelo y me dijo que iba a tener suerte porque no había tarta, de manera que me podría tomar un helado. ¡Qué suerte la mía!

viernes, 9 de septiembre de 2011

71 tacos

El miércoles fue el cumpleaños de mi abuelito Miguel, que cumplía 71 años, y que, aunque es el mayor de todos mis abuelos, está todavía muy en forma y con ganas de guerra. Nos juntamos en el Restaurante Los Manueles, invitados por los abuelos, a cenar para celebrar que otro año más cumplía años. ¡Y los que le quedan!

Fuimos todos mis titos por parte de mi padre: mis padrinos Mª Carmen y José, mis titos Ana y Paco, con Natalia. También vinieron a acompañarnos algunos de los hermanos de mi abuelo: mis tío-abuelos Antonio y Vicky; y Ani y José Luis. ¡Lo pasamos genial!

Mi papá dice que el abuelo ha cumplido 71 tacos cuando en realidad ha cumplido 71 años. No entiendo nada.

También he de decir que me porté regulín porque yo quería tomar un helado, y sin embargo lo que había era tarta, entonces como yo tenía antojo de helado en lugar de tarta, me puse a llorar y no quise tomarme la tarta, hasta que, tras un buen rato, me convencieron para tomarme la tarta, que por cierto estaba buenísima.