¡Jo! No os podéis ni imaginar el fin de semana tan fantástico que me he vivido. De cabo a rabo. El sábado fui a la playa con mis padres, bastante tempranito, lo pasamos genial y desde allí fuimos a comer a la calle junto con los abuelos Miguel y Pepi y mi primita Natalia. Después a dormir un poco la siesta para seguidamente irnos a ver el partido de España en casa de tito Francisco y tita Mª José. ¡Qué bien lo pasé! ¡Cuánta gente llegó!
Por si fuese poco, el domingo también fui a la playa, pero esta vez no vino papi porque se fue a ver cómo su Málaga ascendía a primera división. Fui con mami y con mis titos Rosi, Chiqui, Cristina, David, los abuelos Pepa y Felipe y muchos más, pero sobretodos Nacho y Blanca. De camino a la playa mi mami me quería comprar una bañerita, pero al final me compró una piscina. ¡Jo, qué locura! Cuando volví a casa, no podía más, me dormía de pie. Cuando papi volvió yo ya estaría soñando mi tercer capítulo de Pocoyó. Me habría encantado contárselo todo, pero decidí dejarlo para otro momento mejor.