jueves, 27 de enero de 2011

El mal despertar

Mis padres dicen que no salimos de una y nos metemos en otra, y por eso, es ahora mi hermanito Miguel el que está malito y no va a la guardería. El lunes y el martes fue, pero el martes por la tarde, al volver a casa, parecía que tenía fiebre, y efectivamente, fue subiéndole la fiebre hasta que por la noche ya tenía la fiebre alta. Así que, dos días después, y aunque parece que mejora, sigue teniendo fiebre por las noches y no está yendo a la guardería.

El primer día, a la hora de la guardería, se quedó en casa de la abuela Pepa, mientras que hoy lo ha hecho en casa de la abuela Pepi. Está un poco trabajoso y también algo delicado para comer y para despertarse. Porque cuando se despierta y todavía tiene sueño tiene una mala pipa que es mejor no hacerle ni caso. Pero claro, ¿a quién le gusta que le despierten y encima estando malito?

domingo, 23 de enero de 2011

Mejor

Ha pasado una semana entera sin que haya podido ir al colegio. Una semana entera con fiebre. El viernes volvieron mis padres a llevarme al pediatra y dijo que estaba mejor, y era cierto, aunque todavía no había terminado por apartar esa fiebre que de vez en cuando me visitaba. Así que recomendó que pasara el fin de semana con la misma medicación y si no se acababa de una vez por todas la fiebre, en ese caso, que volviese a que me examinara el lunes. Pero no va a hacer falta porque desde el sábado por la mañana estoy sin fiebre alguna.

Por eso mañana, si no pasa nada, voy a ir al cole una semana después.

Mi hermano está mejor y por eso ha ido toda la semana a la guardería. Tiene un poco de mocos pero nada que no se pueda limpiar con la manga, como él suele hacer.

miércoles, 19 de enero de 2011

La mala racha

Esta semana está yendo regular para mí. Mi hermano parece muy mejorado, con muchas ganas de correr, saltar y jugar, a pesar de tener mocos y poco apetito, en cambio yo, desde el domingo, estoy teniendo fiebre. Durante mucho rato tengo frío y luego calor y casi nunca tengo apetito. Me paso las tardes acostada en el sofá viendo los dibujos en la tele, aunque Miguelito se pone muchas veces por delante y no me deja. Está todo el rato intentando que yo juegue con él, y no entiende que no me apetece y que sólo tengo ganas de quedarme tranquilita, con mi mantita echada por encima viendo los dibujos de la tele. Así que podéis imaginar que durante estos tres días no he ido al cole, y me he ido quedando unos días en casa de una abuela y las otras veces en casa de la otra. ¡Me cuidan tan bien! A ver si pasa esta mala racha y puedo ir al cole a jugar con mis amigas.

martes, 18 de enero de 2011

Percuta y Minuta

Este pasado domingo hemos vuelto a ir al teatro, y no ha sido una ocasión cualquiera, sino que ha supuesto la primera vez que mi hermanito Miguel ha ido a ver una obra, con tan sólo dos años y tres meses. En cambio ha sido ya mi tercera vez . Mis padres no estaban muy seguros de si iba a resultar una buena idea eso de llevar a Miguel al teatro, pero al finalizar la obra estuvieron muy contentos con la decisión tomada. La obra se llamaba Percuta y Minuta.

Al principio de la actuación el chiquitín estaba algo distraído, pero conforme fueron avanzando en la obra Miguelito mostraba más interés. Mis padres se reían mucho al verlo sentado, quietecito, con la boca abierta y los ojos como platos mirando hacia el escenario. Yo, sin embargo, me aburrí un poco, y es que no me gustó tanto como las dos obras anteriores, porque no había ninguna princesa ni ningún príncipe ni estaba Calliou, pero sí que me reí cuando el hombre se tiró un gran peo al subir unas escaleras, y también participé cuando había que tocar las palmas y cosas así.

A Miguel le gustó la obra más que a mí, porque en la obra se tocaban muchos instrumentos musicales y a Miguel le gusta mucho la música, sobretodo la que hace mucho ruido, por lo que le gustó mucho ver cómo un hombre tocaba una batería.

Después del teatro yo estaba loca por volver a casa y es que me notaba algo cansada y soñolienta. Resultó que tenía algo de fiebre. Fuimos a parar a una pizzería que estaba muy cerca del teatro, donde me tomé unos macarrones buenísimos y un postre de chocolate para chuparse los dedos. Después volvimos a casa en coche, donde me eché una buena siestecita y en casa pasé un buen rato viendo los dibujos.

lunes, 17 de enero de 2011

Con los mayores

El jueves por la tarde fuimos mi mamá, Miguelito y yo al cumpleaños de mi amigo y compañero de clase Ángel. Es el niño mayor de mi clase porque cumple 5 años el primero de todos. Lo celebró en un sitio nuevo, un sitio en el que yo nunca había estado antes, y el sitio me gustó bastante, así que es posible que quiera que mis padres me celebren mi quinto cumpleaños también allí.

Pero si yo lo pasé bien, no es quiero ni contar cómo se lo pasó mi hermano Miguel. ¡Jo, cómo se lo pasa Miguel en los cumpleaños! ¡Se lo pasa bomba! Desde que llega hasta que se va, no para ni un segundo. Le encanta sentarse a la mesa con los mayores, jugar en el parque de bolas rodeado de los mayores y todas las cosas así. No se corta ni un pelo.

Cuando volvimos a casa y se lo contamos a papá, estábamos cansadísimos y deseando tumbarnos en nuestras camas. Ummm...

Os pongo una foto del Príncipe de Roscón.

jueves, 13 de enero de 2011

La normalidad

Ya he vuelto a la normalidad. Vuelvo a ir al cole, a mis clases de baile y a mis clases de inglés. Mi mamá también ha vuelto al trabajo y a la tarea diario, mientras que mi padre continúa en ella porque casi no salió de la normalidad en todas las navidades. Sin embargo mi hermano no ha podido ir a la guardería porque ha estado malito. Primero empezó con tos, luego con una tos más ronca y profunda y después una tos superronca y repetitiva y algo de fiebre. Así que ha pasado los tres primeros días de guardería en casa de los abuelos y hasta hoy jueves, ya bastante mejorado, no ha vuelto a ir a la guardería, pero no os creáis que tenía muchas ganas. Decía que no quería guardería y mis padres esperaban lo peor a la hora de entrar en la guardería, pero luego no montó ningún espectáculo ni nada parecido. Entró cogidito de la mano de Laura, algo tímido pero nada más.

Estos primeros días de enero, después de Reyes, mis amigas y yo nos contamos lo contentas que estamos con los juguetes que nos han traído los Reyes, pero no es lo mismo que enseñárselos pero no me puedo llevar los juguetes al cole. Está prohibido. Por eso cuando estoy en casa juego con mis juguetes y me imagino que estoy con mis amigas y estoy enseñándoselos. ¡Qué divertido!

Os pongo una foto de cuando me nombraron la más bella Princesa de Roscón.

martes, 11 de enero de 2011

El día de Reyes

Llegaron los Reyes Magos a casa, y no sólo llegaron a nuestra casa, sino que llegaron a casa de casi todo el mundo al que conocemos y, además, dejaron regalos para mi hermano y para mí allá donde estuvieron. No sabría deciros todas las cosas que nos han regalado sin olvidar alguna, porque han sido tantos los regalos que no sé si voy a tener tiempo suficiente para poder jugar con todos ellos.

Nos despertamos bien temprano, sobre las siete de la mañana. Miguel fue el primero en abrir los ojos y entonces, ya no había vuelta atrás, despertó a todo el mundo; no tenía muy claro qué era el día Reyes, pero yo sí, así que ya iba a resultar imposible que me volviese a dormir. Nos pusimos las batas y pasamos al salón, tan rápido que no nos dio tiempo ni de encender la luz.

Todos tuvimos muchos y buenos regalos, señal de que este año hemos sido buenos niños. Yo recibí dos muñecas Barbie con tres vestidos para cambiarla según el día, incluso con un armario para guardar la ropa toda junta, un libro de cuentos para antes de dormir, un estuche de princesas lleno de muchos colores, una muñeca con su carrito, un plato y un vaso de Hello Kitty para comer de verdad, la Princesa Bella, y la Sirenita, una guitarra también de Hello Kitty con micrófono, una muñeca de Campanila y dos vestidos, y también algo de ropa para mí. Mientras que a Miguel le trajeron una moto con control remoto, un libro para aprender a contar, otro estuche como el mío también lleno de colores, un avión de Disney, un plato y un vaso para comer de verdad pero de Bob Esponja, un coche teledirigido, un órgano de Bob Esponja, también con micrófono y una guitarra también de Bob Esponja, un barco pirata, Manny Manitas y sus herramientas... y alguna cosas más que se me olvida.

A papá le regalaron un libro que tenía muchas ganas de leer, una cartera, una camisa de rayas, un chándal muy bonito para hacer deporte, otra camisa y un chaleco, mientras que a mamá le dejaron una pulsera de Pandora, un paraguas chiquitín, un polar para cuando va al aerobic, un jersey y también un reloj para practicar deporte, un perfume, un pijama y una camisa. Así que podéis imaginar que todos quedamos muy, muy contentos. Y seguro que olvido algún regalo.

Todo los que os escribo los recibimos juntando todos los regalos que hemos recibido de entre todas las casas en las que los Reyes Magos nos han dejado regalos. Mi padre dice que son demasiado y yo no opino lo mismo, bueno, en realidad sí son muchos, pero no me importa.


domingo, 9 de enero de 2011

La cabalgata

El miércoles día 5 de enero por la tarde era el día de la cabalgata, y en principio parecía que iba a llover y los Reyes Magos no podrían venir, pero finalmente las nubes se fueron para los lados y dejaron el cielo perfecto para que los Reyes Magos pudiesen venir hasta nuestra ciudad en helicóptero. ¡Fue muy divertido y yo estaba emocionadísima cuando los vi llegar! A mi hermano, sin embargo, lo que más le gustó fue ver llegar al helicóptero, haciendo tanto ruido, en el mismo centro del campo de fútbol, porque eso es lo que hicimos, fuimos a ver cómo aterrizaba y ver cómo llegaban los Reyes desde el interior del helicóptero.

Una vez que los Reyes Magos ya se estaban yendo, nos encontramos con nuestros amigos Daniel, Jaime, sus padres y su tita Juani. Ya continuamos juntos toda la tarde y quedamos para ir a ver poco después la cabalgata. Juntos pudimos coger una gran cantidad de caramelos. Fue muy muy intenso. Una vez que vimos pasar completamente la cabalgata fuimos a una cafetería a probar el primer roscón de Reyes del día. Umm, qué bueno estaba y qué suerte tuvo mamá que le tocó el regalo sorpresa, que sin dudarlo me ofreció. Seguidamente fuimos para casa, pero antes paramos a comprar nuestro propio Roscón de Reyes para llevarnos a casa. Cenamos pronto con la intención de acostarnos temprano para darles mucho tiempo a los Reyes Magos para que pudiesen dejar muchos regalos tranquilamente en nuestro salón.

Antes de acostarnos les dejamos unos turrones y varias cervezas para que tomaran algo si les apetecía.

miércoles, 5 de enero de 2011

El primer día

El primer día del año nos juntamos junto con Nacho, Blanca y sus padres. Fuimos juntos a comer al restaurante alemán y lo pasamos genial. Sólo hay que resaltar dos cosas negativas. La primera es que como yo no suelo sentarme muy bien en las sillas, algo que mis padres siempre me están recriminando, pues eso, que me caí. Di un zambombazo que no veas. Tan grande que rompí la silla y todo. Fue sin querer y aunque no me di un golpetazo muy fuerte, sí que me llevé un gran susto.

Por otro lado mi hermano Miguel, que también tiene la mala costumbre de sentarse mal en la silla, en un momento de descuido, se dio un golpetazo en la frente con el filo de la mesa. Pum. Un golpe seco. Rápidamente le salió un chichonazo, pero tan solamente un poco después él estaba como si nada. ¡Valiente bruto es!

Junto con Nacho y Blanca lo pasamos muy bien, con Blanca yo lo paso genial porque me ayuda y me enseña a pintar y Nacho me enseñó lo bien que sabe hacer rodar su trompo. ¡Vaya vicio que tiene!

PD: Nacho vino vestido con el chándal que mis padres le compraron para su cumpleaños del Real Madrid. Parecía muy contento.

lunes, 3 de enero de 2011

Las bolsas de cotillón

El fin del año 2010 lo pasamos en casa de mis abuelos Pepi y Miguel. Estuvimos solos los seis pero no veas la que liamos allí, sobre todo mi hermano y yo. Resulta que mi abuelo nos tenía preparadas dos bolsas que se llaman de cotillón, pero que son dos bolsas con un montón de cosas dentro: trompetas, serpentinas, máscaras, bigotes y narices postizas con gafas incluidas y más cosas de ese tipo. Miguel y yo lo pasamos genial. Nos pusimos como locos.

Al rato mi hermano se durmió. No pudo aguantar hasta la hora de tomarse las doce uvas. Yo sí y me las comí, aunque una se me cayó al suelo, pero rápidamente mi madre me la cogió y me la comí, pero sin que sirva de precedente. Fue muy divertido vernos a todos comernos las uvas a dos carrillos. Después estuvimos un rato más viendo la tele, y jugando a algunos juegos, mientras nos hinchábamos a turrones, pero llegó la hora de irse para casa porque estábamos allí desde el año pasado. En serio.